Humo, Ivan Sergeevic Turgenev

[Dym]. Novela de Ivan Sergeevic Turgenev (1818-1883), publicada en 1867, cuando la fama del escritor había comenzado a decaer, o, al menos, sus obras suscitaban ya menor interés. Humo es una novela muy de Turgenev, por la gracia siempre fresca de las descripciones de la naturaleza, por la riqueza, aún mayor que en obras prece­dentes, de los detalles en la pintura del am­biente, por el carácter de los tipos, trazados con realismo pero mirados como de lejos (a excepción.: quizás de algunos como Potugin (v.), que en parte representa las ideas del autor).

La acción se desarrolla casi ex­clusivamente fuera de Rusia, en Baden-Baden, donde se reúne la flor y nata del gran mundo internacional, pero donde acuden también los tipos más extravagantes, especialmente rusos. En Baden-Baden está, ade­más, el llamado «árbol ruso», a cuya som­bra suelen encontrarse los rusos, además de reunirse en torno a la «roulette». Litvinov (v), el héroe de la novela, no frecuenta ninguno de los dos ambientes, tanto más cuanto que espera la llegada de su prome­tida, su prima Tatjana Petrovna sestova, y de su madre, con las que regresará a Rusia para casarse. Pero en Baden-Baden tropieza con una antigua pasión, Irene Pavlovna Ratmirova, mujer bella y caprichosa que lo había abandonado para contraer un matri­monio mundano. Su marido es un joven general, fatuo e insignificante, e Irene, muy inteligente, brilla como reina en un mundo que ella misma desprecia. Al encontrar a Litvinov se encapricha y trata de reconquistarlo; éste, aun sabiendo que Irene vale menos que Tatjana, abandona bruscamente a su prometida y propone a Irene que se fugue con él. En el último momento Irene se vuelve atrás, y regresa junto a su marido, después de haber arruinado por segunda vez la vida de Litvinov. Éste hace un último esfuerzo, regresa a Rusia, se entrega al tra­bajo y reconquista el aprecio y el amor de Tatjana.

El «humo» que él ha visto envolverlo todo, su vida, la vida rusa, todo lo humano y especialmente todo lo ruso, se desvanece en el epílogo de la novela, pero el símbolo permanece; como permanece la sátira de que está impregnada la novela, sobre todo en la descripción de la vida de los rusos en Baden-Baden, en la que no es difícil encontrar referencias personales del escritor y. el motivo de la indignación con que la novela fue acogida por los lectores – de todas las tendencias, de derechas y de izquierdas. Esta indignación se desvaneció lentamente, por la convicción, no del todo justa, de que Turgenev, al observar la vida rusa desde lejos, pero rodeándola de una aureola de poesía y de nostalgia, no la comprendía del todo.

E. Lo Gatto

Ningún otro escritor ruso ha sido leído en Europa con tanta atención como Turgenev, que puede ser llamado escritor internacio­nal mejor que escritor ruso. (Brandés)