Honorina, Honoré de Balzac

[Honorine]. Novela de Honoré de Balzac (1799-1850), publicada en 1843. El joven Mauricio, destinado a alcan­zar un alto puesto en la carrera consular, es secretario de un eminente magistrado, el Conde Octavio, y entre ambos nace una profunda amistad. Bajo una actividad sin descanso el conde esconde una vida ator­mentada, cuyo secreto acaba por revelar a su joven amigo. Su mujer, Honorina, a la que se siente ligado con todo su ser, le abandonó por un hombre indigno de quien tuvo un hijo: abandonada a su vez por aquel y después de perder al niño, la mujer se retiró, con el propósito de ganarse honradamente la vida con sólo sus fuerzas. El conde Octavio, con infinitas precauciones, ha construido en torno a la mujer un pe­queño mundo que le ha permitido una vida de trabajo y actividad. Hasta ahora ha te­nido el valor de mantenerse en la sombra; pero quiere volver a aproximarse a Honorina y encarga a Mauricio que se dirija a ella, gane su estimación y la convenza al fin del amor de su marido y de la necesidad de su regreso. Sólo que Mauricio, al cumplir su misión, se siente también preso de la fascinación de Honorina y queda sorprendido por el rígido y casto concepto que tiene ella del amor: si ama a otro hombre, le dice, nunca podrá ser al conde Octavio. Sin embargo, no se siente con fuerzas para negarse a la llamada de aquel hombre noble y generoso, obedece los consejos leales y afectuosos de Mauricio y vuelve junto a su marido; pero al poco tiempo tiene un hijo y muere: el conde Octavio no supo leer en el corazón de la mujer, que había renacido al amor y a la vida sólo con la aparición apasionada de Mauricio.

Dramático y minu­cioso relato, en el que Balzac quiso crear una figura de mujer que reivindica su liber­tad afectiva y sigue cierta ética del amor y cierto derecho propios, pagando con la vida su audaz rebelión. Sólo que el signi­ficado ideal del drama se combina mal con la íntima realidad de la aventura; ésta se desarrolla en realidad casi autónoma, entre sugestivas invenciones y apasionadas dudas, en una atmósfera delicada y sabiamente creada con los múltiples dones de un estilo artificioso pero vivamente eficaz.

M. Bonfantini