Historia Romana, Apiano

La peculiar distribución de la materia en la analística romana, por la que los hechos eran agrupados por años, obligaba al autor a pasar continuamente de los acon­tecimientos interiores a los exteriores, re­corriendo cada año los diversos teatros de acción. Apiano (siglo II d. de C.), un griego establecido en Roma, pensó poner remedio a ello transcribiendo, de los autores en que se inspira, todos los pasajes referentes a las relaciones mantenidas por los romanos con cada uno de los pueblos, así como la historia interna de Roma; enlazó así el material re­cogido, creando una narración titulada His­toria romana, dividida en 24 libros.

Después del primero, dedicado a la relación de los reyes, cada libro trata de un pueblo deter­minado: talos, samnitas, celtas, etc.; además de fragmentos de todos los libros, se con­servan: el VI, que trata de las guerras en España; el VII, sobre la guerra con Aníbal (considerada aparte, ya que se desarrolla sobre todo en Italia); del VIII, la parte sobre Cartago; del IX, la referente a Iliria y, final­mente, el XI y el XII, que tratan de Siria y de Mitrídates. De los siguientes han lle­gado hasta nosotros los libros XIII-XVII, que bajo el título de Guerras civiles se ocupan de la historia interna desde el 133 al 35 a. de C., mientras se han perdido los demás, que trataban de las guerras del Im­perio, hasta Trajano. Apiano se limitó a transcribir las fuentes, a lo sumo abreviándolas: allí donde se permite añadir alguna cosa por su cuenta, incurre en grandes erro­res (como el de identificar Sagunto con Cartagena). La parte mejor de toda la obra es, por consiguiente, la de las guerras civi­les, para las que Apiano ha empleado una fuente de sumo valor, que no ha podido ser identificada. Ésta narraba, con segura intui­ción histórica y profunda inteligencia, las cuestiones sociales y políticas, la historia del movimiento de los Gracos, renunciando a todo aquello que no fuera necesario para la mejor comprensión de los hechos y, al pro­pio tiempo, condensando la materia en una exposición descarnada y cerrada, con una sensibilidad casi dramática por la sucesión de episodios y la amenaza de la catástrofe.

La narración va haciéndose más amplia a medida que se aproxima a la edad de Octaviano; ello, junto con una cierta parciali­dad de la narración en la parte más tardía, revela un inmediato interés y la vecindad del autor a los hechos narrados. Se ha se­ñalado el nombre de Asinio Polión como primera fuente de la obra de Apiano; cier­tamente se trataba de un hombre singular­mente versado en los problemas políticos de Roma y de elevadas dotes artísticas; a él debemos, por conducto de Apiano, la mejor narración del tan importante período de las guerras civiles, y algunas páginas que figu­ran entre las más hermosas de la historio­grafía romana.

A. Passerini