Historia Natural, Ornitología, de los Insectos, de los otros Animales Privados de Sangre, de los Peces, de los Cuadrúpedos Solípedos, de todos los Cuadrúpedos Bisulcos, de los Cuadrúpedos Vivíparos Provistos de Dedos, de las Serpientes y de los Dragones, de los Monstruos; el Museo Metálico, Dendrología, Ulisse Aldrovandi

[Historia Naturalis, Ornithologiae, de Animalibus insectis, reliquis animalibus exsanguis, de Piscibus, de Quadrupedibus solipedibus, Quadrupedum omnium bisulcorum, de Quadrupedibus digitatis viviparis, Serpentum et Draconum, Monstrorum, Museum metallicum, Dendrologiae]. Esta larga serie de trece volúmenes de Ulisse Aldrovandi (1522-1605), constituye una significativa recopilación del saber na­turalista del Renacimiento, elaborada por una mente ecléctica y vivamente curiosa de las cosas naturales. La clasificación adopta­da — según ya puede colegirse del título — sigue en gran parte la de Aristóteles, sin representar un verdadero progreso con res­pecto a ésta. La importancia dada al ca­rácter de la falta de sangre a propósito de los insectos está, por ejemplo, tomada de Aristóteles.

El capítulo sobre los dragones está, por el contrario, influido por las nu­merosas descripciones de animales fantásticos, muy difundidas en la Edad Media. Aldrovandi compuso su tratado en la vejez, y sólo los dos primeros volúmenes (la «Orni­tología» y los «Insectos», que aparecieron entre 1599 y 1604) fueron verdaderamente escritos por él; los demás fueron redactados por sus discípulos. Apasionado coleccionista, que consumió gran parte de su fortuna para procurarse materiales raros y preciosos, Aldrovandi se alababa «de no haber descrito cosa alguna sin haberla tocado con sus propias manos y sin haber hecho su anatomía». Esta declaración es importante, porque de­nota la exigencia, completamente nueva en aquel tiempo, de aprender las formas de la naturaleza a través de la observación di­recta, y no sólo de los órganos exteriores. Pero parece que no siempre sintió Aldrovandi la necesidad de la experiencia: basté recordar a este propósito las muchas espe­cies imaginarias que se describen y hasta se dibujan en sus libros, señaladamente en el de los dragones.

La importancia de la obra fue en su tiempo bastante grande; después decayó y hasta fue juzgada con mucha se­veridad, especialmente por quienes tomaron en consideración sus últimas partes, las que no fueron redactadas por el autor. Hoy se recuerda la Historia Natural sobre todo por ser el mayor esfuerzo de descripción y de clasificación zoológica, botánica y minera­lógica que se ha hecho después de Aristó­teles, antes de los tiempos modernos. Su valor es, sin embargo, puramente histórico.

C. Barigozzi