Historia del Sillón 41.º de la Academia Francesa, Arsène Housset

[Histoire du 41.º fauteuil de l’Académie française]. Obra de Arsène Housset, llamado Houssaye (1815-1896), publicada en 1894. La evocación del pasado se hace en esta obra en forma son­riente y alegre que descubre impensados motivos de ironía. Si Richelieu dio a la Academia 40 sillones, con este volumen fue creado el verdadero y ambicionado 41.°, porque se ve, por el examen de los exclui­dos, que dicho sillón podía ser ocupado por espíritus al menos tan dignos como los que legalmente ocuparon los otros. El autor describe las costumbres de los grandes hom­bres del sillón de los excluidos, y a veces, hasta les hace hablar dando a sus discursos de imaginaria recepción un timbre que ar­moniza adecuadamente con los diversos per­sonajes: de todo ello resulta una rica y aguda visión caricaturesca que explica el éxito del libro. Si en el siglo XVII, desde Descartes a Pascal, Molière y La Rochefoucauld, por no decir otros, fueron bien extrañas las omisiones de la Academia, en el XVIII, desde Saint-Évremont a Malebranche, desde Vauvenargues a Saint-Simon, a Prévost y a Diderot, a André Chénier, a Beaumarchais y a Rivarol, todavía en el siglo XIX Courier y Constant, Stendhal y Balzac, Lamennais y Nerval, Gautier y Michelet pueden mostrar por sí mismos cómo van más de una vez las cosas en los Parnasos contemporáneos. Bastante feliz es el pueblo de Francia, que se elige de por sí a sus verdaderos benjamines, sin escuchar las indicaciones oficiales de la gloria. Un espíritu sutil conduce la evocación del pa­sado de perfil en perfil: bastaría leer el pi­cante cuadrito que se ocupa de las peri­pecias de Pirón — del que según dice su agudo y epigramático epitafio, no fue nada, ni siquiera académico — para mostrar la vi­vacidad de la parodia.

C. Cordié