[The History of Tom Jones, a Foundling]. Novela del escritor inglés Henry Fielding (1707-1754), publicada en 1749, en 6 volúmenes divididos en 18 libros, cada uno de los cuales está precedido por un ensayo (a menudo escrito en una excelente prosa) sobre un tema más o menos relativo a la historia.
Tom Jones es hijo adoptivo del rico filántropo Mr. Allworthy, un modelo de virtudes, verdadera encarnación de la justicia y de la caridad, «alter ego» de la Providencia: éste encontró misteriosamente una noche, en su cama, a ese hijo de desconocidos y lo educó junto a su sobrino y legítimo heredero, Blifil. Blifil es el sinvergüenza que se contrapone al héroe de la novela, Tom; egoísta e hipócrita, odia a Tom, que se ha ganado el cariño de la bella Sofía, hija del iracundo «squire» Western, un gran cazador. Pero Tom, al principio, tiene puesto su corazón en otros intereses: mantiene relaciones con Molly Seagrim, la hija de un guardabosque, y desea casarse con ella; se da cuenta por fin que en realidad ha sido ella quien ha tratado de seducirle y, con la conciencia más ligera, trata de corresponder a la pasión de Sofía. Pero la tía de ésta, conociendo el secreto de la muchacha, acelera los preparativos para su boda con Blifil. Tom, calumniado por Blifil, con la ayuda del envidioso preceptor Twackum y de su colega, el filósofo Square, es echado de casa de Mr. Allworthy y se dedica al vagabundeo, acompañado, como Don Quijote (v.) por su Sancho (v.), por el charlatán, bobo, medio interesado y medio aficionado maestro de escuela Partridge, que le mete en mil apuros.
Entretanto, Sofía, muchacha enérgica, envía a Tom todo su dinero y huye de casa para evitar su boda con Blifil; se refugia en un hotel, pero tiene la sorpresa de comprobar que también se hospeda allí Tom, pero con una aventurera, la señora Waters, a quien él salvó de los bandidos. Sofía no sabe dejar otro testimonio de su reproche que su manguito, que abandona sobre la cama de Tom con su nombre escrito en una tarjeta. El argumento va complicándose cada vez más. Sofía se refugia en casa de su prima, lady Bellaston, que le prepara una pérfida trampa para que la chica se case con un hombre de su mundo, disoluto y equívoco, lord Fellamar. Tom, buscando a Sofía, encuentra a lady Bellaston y tiene una aventura con ella, pero una noche, dirigiéndose a una cita que ella le ha concedido, encuentra, en cambio, a Sofía; la intervención de lady Bellaston da origen a escenas bastante cómicas. Tom va a la cárcel, más tarde, por haber herido gravemente a un hombre en legítima defensa; abandonado por todo el mundo, se encuentra al borde del abismo. Se descubre, por fin, que Tom es hijo de la hermana de Allworthy; Blifil había interceptado la carta con que ella, en trance de muerte, informaba a su hermano del asunto. El descubrimiento y al mismo tiempo el desenmascaramiento de Blifil cambian la situación: Tom llega a ser heredero de su tío, y Western consiente en que Sofía se case con él.
Fielding basa su moral sobre la «bondad natural del corazón», que a su parecer redime todo defecto; y la bondad instintiva de Tom se pone continuamente de manifiesto con efusiones de retórica sentimental; sin embargo, aparte de este aspecto, característico de su siglo, la novela tiene cualidades de vigor realista y de sana comicidad que hacen de él un clásico de todos los tiempos. Simeone Antonio Sografi (1759-1818) extrajo de esta obra una comedia homónima que es, empero, una de las peores que salieron de su pluma. [La primera versión castellana traducida directamente del inglés es la de don Ignacio de Ordejón (Madrid, 1796). Existe una versión moderna de G. Sans Huelín (Madrid, 1933).]
M. Praz
Como todas las otras obras del autor, también este libro se lee como se bebería un vino generoso, sano y robusto, que rebosa de buen humor y tonifica, sin carecer del perfume delicado de los vinos refinados. (Taine)
El tono filosófico es una de las cosas que a muchos nos hacen apreciar a Fielding: la solidez y la humanidad de su caracterización son unos de los motivos que le dan un sitio tan elevado en nuestro Panteón. Indudablemente él pensaba que era su filosofía lo que daba peso a una forma literaria generalmente tan frívola y sin importancia. (J. W. Beach)

