Historia de Rosamund Gray, Charles Lamb

[A Tale of Rosamund Gray). Novela inglesa de Charles Lamb (1775-1834), publicada en 1798. En una aldea de Hertfordshire, una joven huérfana, Rosamund Gray, vive sola con su abuela Margaret, anciana y ciega. Cerca de allí vive el joven Alian Clare, también huérfano, con su hermana Elinor, mayor que él, inteligente y comprensiva. Entre Rosamund y Alian nace pronto una infantil amistad que, con el correr de los años, se transforma en un tierno e inexpresado amor. Una noche, en el bosque, Rosamund encuentra a un sombrío indivi­duo, Matravis, un pretendiente rechazado de Elinor, que le hace violencia; la mu­chacha, como loca, se refugia en la casa de Elinor que la acoge dulcemente, tra­tando de aliviar su vergüenza y dolor. Pero ni sus cuidados ni el amor de Alian con­siguen curarla; Rosamund se consume len­tamente y fallece. Unos años más tarde, un amigo de Alian, regresando a su aldea na­tal, le encuentra en el cementerio, cerca de la tumba de Elinor, también muerta. Des­pués de la emoción del encuentro, los dos amigos evocan el melancólico pasado y Alian se deja convencer a abandonar su soledad y seguir a su amigo a la ciudad para estudiar medicina y dedicarse a aliviar las penas de los que sufren. Una noche le llaman urgentemente para asistir a un mo­ribundo, en el que reconoce a Matravis. Es una breve historia, tétrica y trágica, na­rrada en prosa sencilla, no exenta de refi­namientos literarios. Al narrar la inmere­cida desgracia que abate a los jóvenes y a los inocentes, Lamb pensaba ciertamente en su propia existencia: la resignación de Alian Clare que sigue viviendo tras la muerte de su amor y de su hermana, re­fleja el sentimiento del autor; y en la des­graciada Rosamund se encarna la Alicia de los Ensayos de Elia (v.). El carácter román­tico de la novela nos muestra a un Lamb imprevisto, muy distinto del autor de los citados Ensayos.

A. P. Marchesini

Los escritos de Charles Lamb son una excelente demostración del valor de la dis­creción en literatura. Debajo de su tranqui­lidad, su carácter insólito, su humour y lo que puede parecer escasa consistencia, en el carácter ocasional y accidental de su obra hay, al igual que en su vida, un elemento francamente trágico. (Pater)