Historia de la Filosofía Moderna, Víctor Cousin

[Histoire de la Philosophie moderne]. Obra de Víctor Cousin (1792- 1867) en siete volúmenes subdivididos en dos series. Más que como historia de la filosofía tiene interés como exposición de las ideas filosóficas del autor, porque Cou­sin recoge del examen de los sistemas filo­sóficos, especialmente los modernos, varios motivos y elementos que reagrupa después como en un mosaico en la síntesis del eclec­ticismo.

En el primer volumen, examinando el problema del yo en el racionalismo, en el empirismo y en la filosofía crítica, Cou­sin insiste, con Maine de Biran, en la iden­tidad del yo, en nuestra intuición de la conciencia para explicar los problemas metafíisicos. Pasa después a tratar del problema gnoseológico, sosteniendo el valor ob­jetivo de nuestro conocimiento. En el se­gundo volumen (el más importante) exa­mina el autor cómo han sido tratadas las cuestiones de la verdad, el bien y la belleza, en las escuelas empirista, escocesa e idea­lista, trazando el programa de su eclecti­cismo. Respecto al problema del conoci­miento, concilia los métodos racional y ex­perimental. La experiencia descubre los principios que pertenecen a la razón, me­diante la cual Dios comunica al hombre la verdad absoluta. En cuanto al problema de lo bello, Cousin se inclina hacia una esté­tica platonizante, en la que, por decirlo así, la belleza de la forma es siempre una revelación de la belleza ideal. Finalmente, en el campo moral, tiende a conciliar el instinto con la razón, la virtud con la fe­licidad, insistiendo asimismo en la impor­tancia del sentimiento. En el tercer volu­men, trata Cousin los problemas de carác­ter social y político. El problema moral es para él ininteligible sin un examen más profundo del sistema kantiano, al que Cou­sin dedica el quinto volumen de la primera serie. Critica a Kant su subjetivismo teó­rico, el formalismo moral, la ausencia de un profundo fundamento psicológico de la libertad.

En la segunda serie, Cousin se pro­pone establecer un criterio de juicio más amplio sobre la historia del pensamiento en general, y sentar las bases de una historia verdaderamente filosófica de la filosofía. La filosofía no ha faltado nunca en la historia del pensamiento: ella lleva a las masas a juzgar sobre las creencias políticas y reli­giosas e ilumina sobre el significado y so­bre la esencia de toda la historia. El mé­todo a seguir en una historia universal de la filosofía debe ser deductivo e inductivo a la vez, es decir, la razón debe acudir siempre para iluminar el hecho particular con las ideas, con la persuasión optimista de que todo, en el universo, tiene un signi­ficado ideal. La tentativa de una historia universal de la filosofía, iniciada por Bossuet y por Herder, se ha diluido siempre en el tratado de problemas específicos. La condición para que esa historia cobre ac­tualidad es, para Cousin, un nuevo movi­miento filosófico, el eclecticismo, cuyos sín­tomas encuentra en toda la cultura filo­sófica y también en la realidad política contemporánea. Es preciso, por lo tanto, combinar las conclusiones opuestas a que ha llegado la filosofía en el siglo XVIII, de acuerdo con una vasta síntesis que todo lo comprenda y armonice.

Si al siglo XVIII ha correspondido la trágica misión revo­lucionaria de destruir, corresponde al si­glo XIX la reconstrucción, que para ser sólida, debe recoger los resultados de todos los siglos precedentes. En toda la historia de la filosofía se suceden, según Cousin, cuatro sistemas: desarróllanse primero el sensualismo y el idealismo: degenerando éste en el dogmatismo, se le opone como justa reacción el escepticismo, con lo que el pensamiento se refugia fatigado en un misticismo religioso. En el último volumen el autor examina la sucesión de tales sis­temas en la filosofía india, griega y rena­centista, y llega a la conclusión de que los mismos motivos retornan en más vasta escala en la filosofía moderna, y que el eclecticismo con su síntesis señala el coro­namiento de toda la historia de la filosofía. Si bien la obra está escrita en un estilo claro y persuasivo, tiene, sin embargo, un escaso valor teórico: su doctrina, que al­canzó un gran éxito de carácter tribunicio en el período de la Restauración, ocupa, en el fondo, un puesto bastante modesto en la historia del pensamiento moderno.

G. Sborgi