Historia de Inglaterra, Thomas Babington Macaulay

[History of England]. Obra histórica de lord Thomas Babington Macaulay (1800- 1859). Los dos primeros volúmenes de la obra fueron publicados en 1848, los otros dos en 1855; el quinto fue preparado y dis­puesto para la imprenta por la hermana del autor, lady Trevelyan, y publicado póstumamente en 1861. Si en el primer capítulo se traza someramente la historia inglesa de la época de la dominación romana hasta la restauración de los Estuardos, en los veinticuatro largos capítulos que siguen, la historia se hace mucho más detallista, na­rra extensamente los hechos y describe las condiciones políticas y sociales de Ingla­terra bajo Jacobo II, luego bajo Guillermo de Orange y la reina Mary, y, por fin, bajo Guillermo III y hasta los primeros años del siglo XVIII. La historia, según las intencio­nes del autor, había de abrazar el período de la revolución de 1688 hasta la’ muerte de Jorge III. La obra tuvo un éxito com­parable únicamente a las de Scott, Dickens y a las novelas en verso de Byron. La venta de los volúmenes tercero y cuarto batió en los Estados Unidos todos los precedentes, excepto el de la Biblia.

Sin embargo, no puede decirse que el veredicto de la pos­teridad sobre los méritos de la obra esté acorde con el de los contemporáneos. Hom­bre político, espíritu batallador, diputado «whig» primero, luego par de Inglaterra, Macaulay da muestras, incluso al evocar acontecimientos lejanos, de un apasionado espíritu partidista: se ha dicho que en su historia hay demasiada luz y muy poca sombra, que los hombres y las cosas están presentados según las simpatías o antipatías políticas del autor, apóstol del liberalismo. Sin embargo, lo que hace que todavía hoy resulte atractiva la historia de Macaulay, es su estilo brillante, variado, invectivo y de fácil y seguro efecto. [Trad. española de la Historia de la Revolución de Inglate­rra por M. Juderías Bender y Daniel López (Madrid, 1882, 4 vols.) y de la Historia del reinado de Guillermo III por Daniel López (Madrid, 1886, 6 vols.)].

M. Borsa

Toda su Historia está caracterizada por un profundo sentido de la forma narrati­va; se sucede, del principio al fin, con magistral precipitación. Cada elemento en­cuentra su razón de ser: caracteres poco satisfactorios, descripciones superficiales y reflexiones sin interés, son tachas de poca monta, pues no constituyen más que esta­dos sucesivos en el desarrollo de la narra­ción; forman parte del conjunto, del plan fascinador, siempre variable, de este per­fecto caleidoscopio. ¿Una obra de arte? Sí, no se puede negar: el filisteo también fue un artista. Y, en efecto — rudo, cuadrado y perpetuamente fecundo —, helo allí en el Parnaso.   (Strachey)

Su noble y duradera cualidad en nuestra literatura, es ésta: que sentía verdadera­mente una pasión abstracta por la Historia; un cálido, sincero y poético entusiasmo por las grandes cosas en cuanto tales; un ar­dor y un ímpetu hacia los grandes libros, las grandes batallas, las grandes ciudades, los grandes hombres. Sentía los grandes nombres, se servía de ellos como de trom­petas… Es notable observar que este romanticismo de la historia, en lugar de hacerlo parcial e indigno de crédito, fue lo único que le hizo moderadamente justo. Su razón era completamente parcial y fantás­tica. Pero su fantasía era equilibrada y to­lerante. (Chesterton)