Historia Civil en la Literaria, Niccoló Tommaseo

[Storia civile nella literaria]. Estudios de Niccoló Tommaseo (1802-1874), publicados en 1872. El libro está formado por cinco ensayos críticos: «G. B. Vico y su siglo», «G. Gozzi, Venecia y la Italia de su tiempo», «P. Chiari, la literatura y la moralidad de su tiempo», «G. B. Roberti, las cartas y los jesuitas», «Antón María Lorgna, la ciencia y la civilización». El autor se propone de­mostrar en estos estudios sobre el siglo XVIII que la historia literaria está condi­cionada por la civil y que a la vez es un documento de ésta. El pensamiento y la obra de cada uno de estos escritores están, en efecto, relacionados con las ideas de su tiempo y de su ambiente; se estudia ade­más la influencia de Vico sobre Foscolo y sobre Romagnosi, en dos apéndices. Un sexto estudio, compuesto en Corfú en 1850, está dedicado a «Italia, Grecia, Iliria, islas Jónicas y Dalmacia», con la intención de hacer la historia comparada de las dos pri­meras, y de seguir la huella de las analo­gías naturales e históricas de las otras re­giones.

Estas analogías están buscadas un poco confusa y arbitrariamente en los acon­tecimientos históricos, en la cultura, en los usos y costumbres; el autor lamenta el bastardeamiento de la lengua, las luchas entre facciones locales o vendidas a los extran­jeros; desea que aquellas regiones se hallen a sí mismas, encuentren sus propias carac­terísticas, liberándose de las mescolanzas con otros pueblos. Como crítico, Tommaseo demuestra en esta obra su agudo talento para el análisis: pero éste resulta fragmen­tario; a menudo confunde el juicio estético con el moral y hasta con las indiscreciones privadas. Como historiador y político se atiene al criterio del regionalismo, mostrándose opuesto a la fusión de los pueblos en unidades estatales civiles y culturales más vastas que no respeten sus variedades. Así desea que la Dalmacia se libere de Austria, pero no para imitar el ejemplo de los italianos, que «se precipitaron ansiosos hacia la unidad improvisada, sin imponer ningu­na condición al sacrificio».

P. Onnis