Hipodamia, Jaroslav Vrchlicky

[Hippodamie]. Trilogía dra­mática del poeta checo Jaroslav Vrchlicky (1853-1912), publicada entre 1889 y 1891. De las tres partes que la componen: Las bodas de Pélope (1890), la Reconciliación de Tán­talo (1891) y La muerte de Hipodamia (1891), la primera es, dramáticamente, la mejor por el fuerte «pathos» con que es tratada de nuevo la leyenda de Tántalo y de los Tantálidas, no sin motivos tomados directamente de Sófocles y Eurípides. En la primera tragedia, Pélope, hijo de Tántalo, acompañado del fiel Jolos, llega a las puer­tas de la ciudad bárbara de Pisa, ornadas con las cabezas de los que han tenido el atrevimiento de pedir la mano de Hipoda­mia, hija de Enomao. Él quiere intentar la prueba; efectúa la carrera a vida o muerte y vence porque, sin que Pélope lo sepa, el rey ha sido traicionado por su escudero Mirtilo, que ama a Hipodamia. Pélope se casa con Hipodamia, pero queda humillado e irritado cuando se entera de que ha ven­cido sin mérito; y manda que arrojen al mar a Mirtilo.

En la segunda tragedia, Pé­lope vuelve con Hipodamia a Argos, donde lo espera su padre Tántalo, prisionero de las Erinnias; Pélope echa del palacio a su primera esposa, la ninfa Asioque, para po­ner en su lugar a la bárbara; después se aleja para una expedición militar. Tántalo, mientras tanto, levanta en el palacio un altar que había de servir de asilo inviolable a. quien se refugiase en él. La primera en buscar refugio es Asioque, pero Hipodamia, violando las normas fijadas por Tántalo, azuza a sus perros contra la desventurada. Pélope, de regreso de la expedición, ad­vierte con horror las crueldades de que es capaz Hipodamia y las dudas ya vivas en su corazón sobre las relaciones entre su esposa y Mirtilo, le atormentan cada vez más. Entonces interroga a un oráculo; ve las sombras de Enomao y de Asioque, pero en vano busca la de Mirtilo. Éste, pues, está vivo todavía y la maldición de Enomao y de Asioque se cierne sobre su casa.

La evi­dente desviación de la tradición clásica está todavía más acentuada por el poeta en la tercera tragedia. Reaparece Mirtilo, quien, para vengarse de Pélope, cuenta a su hijo Crisipo (al que Asioque dio a luz mori­bunda), cómo ha acabado Enomao y cómo Hipodamia le ha recompensado entregándose a él. En un festín, cuando un rapsoda celebra las bodas de Pélope, Crisipo revela públicamente la vergüenza de su madrastra parricida y es muerto por su hermanastro. Privado de su hijo, Pélope queda todavía más atormentado por la duda: busca a Mir­tilo y le conjura a decir la verdad, pero Mirtilo calla y se deja matar. Hipodamia, a su vez, se suicida delante de su marido, maldiciéndolo, y Pélope, abrumado por el peso de tantos horrores y delitos, vuelve a su casa desierta, presa de las Erinnias, como antaño su padre Tántalo. Las derivaciones del Enomao y de la Hipodamia de Sófocles y del Enomao de Eurípides, son evidentes, pero no en vano la cultura y el gusto. clá­sico de Vrchlicky, se habían entrelazado, ya que no fundido, con el mundo romántico del poeta, quien, alterando los mitos, los doblega a la concepción de la «tragedia del destino» propia del romanticismo, no sin reflejos de shakespeariana memoria. La tri­logía de Vrchlicky ha servido después como libreto a la trilogía musical homónima del músico checo Zdenek Fibich.

E. Lo Gatto