Hiperión, John Keats

[Hyperion]. Poema épico en verso libre de John Keats (1795-1821), es­crito en 1818, publicado sin terminar en 1820. Júpiter ha arrojado del Olimpo a Sa­turno, rey de los dioses, y con él a todas las demás divinidades, a las que el poeta llama sin distinción Titanes o Gigantes. Según se cuenta en el segundo libro, que trata acerca de Océano y su hija llamada Clímene, los Titanes han sido derrotados no por la violencia, sino por la belleza de sus vencedores. Uno solo de los Titanes, Hiperión, el dios del sol, conserva todavía su reino, pero también es arrojado por el jo­ven dios Apolo. El poema se interrumpe en la descripción de la metamorfosis de Apolo, y no se sabe qué desarrollo ulterior había ideado el poeta. Parece cierto que, en su proyecto inicial, el poema había de cons­tar de diez libros; pero según algunos, el poeta, en una segunda fase, debió modificar aquel proyecto reduciéndolo a cuatro libros. La parte compuesta se interrumpe en el tercero.

Esta parte es suficiente para com­prender la concepción espiritual que se ha­lla en la base del poema: especialmente si se compara con la de Endimión (v.), com­puesta el año precedente. Dice Keats: «es ley eterna que el primero en belleza deba ser el primero en poder». La belleza no está aquí concebida como cosa exterior y ornamental, sino como una fuerza que de­riva del grado de desarrollo alcanzado por el espíritu en el camino del conocimiento. Este conocimiento se obtiene sólo a costa de esfuerzo y dolor. Los Titanes son perso­nificaciones de las fuerzas elementales del mundo y es vana su lucha contra la nueva estirpe de dioses, cuya supremacía se funda en un principio más alto que la fuerza bru­ta. Síntesis dramática de la plena derrota de los Titanes es la caída de Hiperión. Es fácil de reconocer la influencia del Paraíso Perdido (v.) de Milton; no sólo en la cons­trucción del poema y en ciertas escenas, si­no también en el estilo que, con relación a las obras precedentes, se muestra capaz de mayor concentración y de un sentido de las proporciones más alerta, que evita el exceso de pormenores, por bellos que pu­dieran ser, buscando con preferencia, me­sura y sobriedad.

No tenía Keats una ma­durez artística adecuada al ambicioso plan del poema: por esto y por su índole, más inclinada a la lírica que a la épica (son fáciles de aislar los fragmentos mejores, que son de carácter lírico), no deja de tener significación que este poema, expresión in­glesa del gusto neoclásico, haya quedado sin terminar. Keats intentó refundir el poema en la Caída de Hiperión [The Fall of Hiperion], publicada por R. Monckton Milnes en 1856. [Trad. fragmentaria del libro III por Clemencia Miró en Poesías de John Keats (Madrid, 1950)].

S. Rosati