Hao Ch’iu Ch’uan, Ming Chiao Chung Jén

[Historia de una buena compañera, o más comúnmente La unión feliz]. Novela de un literato chino que lleva el pseudónimo de Ming Chiao Chung Jén y pertenece a la época de los Ming (1368-1643). El título anuncia ya el argumento: la unión feliz, o, mejor dicho, la historia de amor que concluye felizmente, es, en efecto, el tema de casi todas las novelas chinas destinadas a halagar los gustos populares; sin embargo, el autor ha querido dar al manido asunto un significa­do y alcance más profundos.

Los dos pro­tagonistas, el joven T’ieh Chung-yu y la muchacha Shui Ping-Hsin, deben, como de costumbre, vencer una serie de dificultades, humanamente insuperables, que ponen a prueba su afecto y su constancia, antes de llegar a una feliz unión. Mas la superación de estas dificultades, además de poner de relieve la inteligencia y la prodigiosa fuer­za de ánimo de los dos amantes, ofrece al autor la manera de demostrar cómo las me­jores facultades del hombre, cuando lucha por una causa justa, consiguen vencer siem­pre todos los obstáculos, todas las fuerzas contrarias, que, al fin y al cabo, no tienen otro efecto que el de hacer la victoria más completa y la unión final verdaderamente minada para referir a ella sus libros. Como sistema, Pan Ku adoptó el de Ssü-ma Chien, autor del Shih Chi y primer historiador sistemático chino. El Han Shu se divide en cuatro partes: la primera contiene 13 vo­lúmenes dedicados a los reinados de los emperadores de la dinastía Han del Oeste; podemos considerarla como la historia po­lítica de aquellos tiempos. La segunda par­te contiene 10 volúmenes de crónicas. La tercera parte, sobre la cultura, en 18 volú­menes, es quizá la más importante; especialmente el volumen sobre la bibliografía es una de las fuentes más preciosas para el estudio de la antigua China. La cuarta parte contiene 70 volúmenes de biografías de los personajes más importantes de la dinastía, en la que incluso se da cabida a los pueblos entonces bárbaros, como por ejemplo los mongoles, los musulmanes y otros pueblos del centro de Asia.

Ha habido quien ha dudado de la sinceridad de Pan Ku en sus escritos, y, por ejemplo, Liu Chih-Chi (m. 721), en su libro Shih T’ung [Crítica histórica], dijo que Pan Ku había sido pagado para alterar ciertos aconteci­mientos; hubo también quien dijo que el Han Shu fue escrito por Pan Piao, padre- de Pan Ku, y que éste lo ofreció al empe­rador, firmando con su nombre. Pero los estudios llevados a cabo por Chi Chun (se­gunda mitad del siglo XVIII) han demos­trado que el Han Shu fue escrito por Pan Ku, reivindicando al mismo tiempo su sin perenne y conscientemente feliz. La nove­la es juzgada severamente por los críticos indígenas, que hablan de falta de origina­lidad y de organicidad; sin embargo, es una de las primeras obras de la literatura china conocidas en Europa, y en ella se suele destacar lo revolucionario y moderno de su tesis social, moralmente resuelta en la afirmación de Ping-Hsin de que «los pre­ceptos rituales no son para las almas nobles, las cuales deben saber alcanzar la virtud liberándose de ellos». Sobre estas bases se funda la idea de emancipación que los chi­nos de hoy han llevado hasta el límite, contra todos los milenarios principios de sus tradiciones. La primera traducción es la inglesa publicada en Londres en 1761; a ésta siguieron otras, entre ellas la fran­cesa de G. D’Arcy, Hao Khieou Tchouan ou La femme accomplie (París, 1842).

S. Lokwang