Han de Islandia, Víctor Hugo

[Han d’Islande]. No­vela juvenil de Víctor Hugo (1802-1885), publicada en 1823. La acción se desarrolla en un hipotético reino de la Islandia del siglo XVII, que sufre desde hace tiempo bajo la pesadilla de un sanguinario bandido, Han de Islandia (v.), en torno al cual la fantasía del pueblo teje sombrías leyendas. Un joven caballero, Ordener, ama a una joven que vive en prisión con su padre — un ministro arruinado por las falsas acu­saciones de un rival que ha ocupado su puesto y llegado a ser Canciller del reino —, y va en busca del bandido para obtener de él documentos comprobantes de la inocen­cia del anciano prisionero. Paralelamente a este episodio, se desarrolla la cruel tra­gedia de Han, una especie de fiera humana que vive con la única compañía de un oso y apaga su sed con sangre humana. Un hijo suyo se ha ahogado mientras iba a ver a su amada, que le hacía traición con un arcabucero; ignorando el nombre del rival de su hijo, Han decide exterminar a todo el regimiento. También él diabólico Canciller busca a Han para ponerlo a la cabeza de una insurrección que, según sus obscuros planes, ha de darle poder absoluto sobre el reino.

Pero ni la valiente nobleza de Ordener, quien por poco mata al ban­dido en desigual desafío, ni la temeridad del Canciller, que llega junto a Han en el momento mismo en que ha matado a su hijo, el capitán de los arcabuceros, pueden establecer inteligencia alguna con el mons­truo, que se engríe con toda su criminal bestialidad. Los documentos serán encon­trados sobre el cuerpo de un desgraciado guardián de la «morgue»,. Spiagudrj, con la consiguiente rehabilitación del prisionero, la felicidad de los amantes y la ruina del canciller y de su mal consejero Musdedom, ajusticiado por el verdugo Orugix, hermano suyo. Han de Islandia, que se deja encar­celar voluntariamente, pega fuego al cuar­tel de los arcabuceros, provocando el ani­quilamiento del batallón y sucumbiendo así a su furia vengadora. Es éste un verdadero melodrama novelado, en el que aparece ya la fórmula de Víctor Hugo, con sus con­trastes violentos, con sus continuas luchas entre las formas extremas del bien y del mal. La figura de Han, sin embargo, alcan­za una singular potencia lírica, y ha que­dado como uno de los documentos más significativos del primer romanticismo francés.

V. Déttore

La actitud de los personajes en esta no­vela está conforme con la edad juvenil en que el poeta la escribió, con su ingenua lealtad, con la inflexible lógica que cons­truye «a priori» los hombres con una sola idea. (Sainte-Beuve)