Guíame, Luz de Bondad, John Henry Newman

[Lead, kindly light]. Así empieza un célebre himno del cardenal John Henry Newman (1801-1890), escrito el 16 de junio de 1833 y publicado en sus obras completas con el título La columna de la nube [The Pillar of the Cloud]. Es la apasionada invocación a Dios de un alma que se siente extraviada. «Guíame— exclama — oh luz de bondad, a tra­vés de la tiniebla que me rodea. La noche está oscura y estoy lejos de mi casa; ayu­da mis pasos, ayúdame a dar un paso, uno tan sólo, pero que sea el que cuente. An­taño era distinto: no te pedía que me guia­ras, pues prefería elegir mi camino, amaba la resplandeciente luz del día y, a pesar del temor, el orgullo dominaba mi volun­tad. Ahora tú, en tu bondad infinita, no olvidas aquellos años lejanos. Tu fuerza, que hasta ahora me ha bendecido, me guiará seguramente hacia adelante, más allá de malezas y charcas, más allá de abismos y torrentes, hasta el fin de la noche; y con la mañana volverán a sonreírme los rostros angelicales que tanto amé y que desde hace mucho tiempo he perdido». Newman, máxi­mo exponente del «movimiento de Oxford» que, con otras corrientes filosóficas y so­ciales, representa un renacimiento del idea­lismo en la prosaica aridez del industrial siglo XIX, escribió este himno, que llegó a ser pronto muy popular, antes de convertirse al catolicismo. Late en la sencillez de los versos un sentimiento poético de fe y expresa bien aquella fusión de misticismo y convicción intelectual que constituye el en­canto y el mayor interés de las obras doctrinarias de Newman.

A. P. Marchesini