Guerra de Cataluña, Francisco Manuel de Meló

Abreviación corriente de la Historia de los movimientos y separación de Cataluña y de la guerra entre Felipe IV… y la Deputación General de aquel Principado, es la obra más cono­cida del lisboeta Francisco Manuel de Meló (1608-1666). Autor igualmente clásico en español y en portugués, su personalidad ostenta, como característica más acusada, la variedad de facetas. Muy ligado primero a España, entre cuyos servidores eminentes se contó y de cuya vida literaria participó íntimamente — fue, entre otros, gran amigo de Quevedo —, hízose, cuando la indepen­dencia lusitana empezó a asegurarse, rabioso portuguesista, aunque a unos y a otros ins­piró desconfianza.  Típico polifacético tam­bién en sus estudios y aficiones: cultivador de griegos y latinos, filósofo, poeta, escritor político…, y, junto a ello, muy entendido en ciencia militar, tanto terrestre como na­val. Por esto, al ser nombrado el marqués de los Vélez jefe del ejército de operacio­nes en Cataluña (1640), se le designó como auxiliar que remediase la inexperiencia de aquél; fuéle asimismo encomendada la cró­nica de la campaña.

Meló estuvo con el ejército hasta que, a raíz de la toma de Tarragona (24 diciembre 1640), llegada la noticia de la insurrección portuguesa, ins­piró recelo y fue desterrado. El vagar que este exilio le procuró fue aprovechado para escribir la historia encargada, que publicó en Lisboa (1645), dirigida a Inocencio X, después de haber pensado dedicarla a Fe­lipe IV, al comenzarla, y al rey portugués al darle fin. Apareció con el pseudónimo «Clemente Libertino», como hijo de un es­clavo recién liberado, según aclara él mis­mo. No estaba aún, sin embargo, enemistado con España, y realmente su posición podía garantizar su imparcialidad, ya que su nación natal no participaba en aquella cam­paña y ningún motivo tenía para favorecer a los catalanes y franceses en su historia. Ésta comprende hasta que él dejó de ser partícipe de la guerra y, en general, se atiene al propio testimonio, achacándosele no haber consultado documentos que podían ilustrarle. No faltan, en efecto, algunas in­exactitudes y lagunas.

Más que como fuente histórica vale como escrito político, obra de un hondo pensador y observador sagaz, bien preparado además por su variada ex­periencia, rica en toda clase de eventos, y por su copiosa erudición. Pocos penetran tan adentro como él en la psicología de los personajes; ya él dice que está más atento a mostrar «los ánimos de los hombres, y no sus vestidos de seda, lana o pieles». Y vale sobre todo la «Guerra» como obra literaria, en cuya composición puso el mayor esmero, pues entendía que la historia debe también agradar. Presenta con pericia los hechos del modo que más despierten el interés y más conectados aparezcan con los antecedentes por él señalados, todo ello expuesto en una prosa tan vigorosa como concisa.

B. Sánchez Alonso