Gramática del Asentimiento, John Henry Newman

[Grammar of the Assent]. Tratado inglés de lógica del cardenal John Henry Newman (1801-1890), publicado en 1870. Se di­vide en dos partes: la primera estudia el asentimiento y la aprehensión; la segunda el asentimiento y la deducción. El tratado se abre con una distinción de las proposi­ciones en: interrogativas, condicionales y categóricas, a las que corresponden tres distintos actos mentales: duda, deducción y asentimiento, es decir, la absoluta e incon­dicional aceptación de una proposición. Tal aceptación presupone, empero, la aprehen­sión, es decir, la interpretación de los tér­minos de que la proposición está compuesta, aprehensión que, a su vez, puede ser: no­cional, si se refiere a abstracciones, o real, si se refiere a cosas. En materia de fe, el asentimiento real a un dogma es un acto re­ligioso; el «nocional», un acto teológico. Se deriva de ello que la teología puede sub­sistir como ciencia independiente de la vida religiosa; mientras la religión no puede conservar sus bases sin la teología: posición, por lo tanto, netamente intelectualista. La segunda parte se ocupa de la relación entre asentimiento y deducción, observando el carácter absoluto del primero y el condicio­nal de la segunda, que, sin embargo, es el necesario antecedente del primero.

Además, siendo la deducción la aceptación condi­cionada de una proposición, las conclusiones no dan lugar, nunca, a certidumbre. A este proceso deductivo, que el autor llama «for­mal», se contrapone otro criterio metodo­lógico, es decir, la acumulación de proba­bilidades independientes, cuya convergencia determina la certidumbre acerca de un he­cho. El razonamiento deductivo pierde así su carácter rígido, casi de operación arit­mética, y exige la intervención de un «ins­tinto» particular que Newman llama «senti­do deductivo». Transfiriendo este criterio a la esfera religiosa, el autor examina después las «probabilidades» que permiten llegar a la certidumbre en materia de fe. Fe y ra­zón resultan así, en el pensamiento de New­man, estrictamente dependientes entre sí, mejor dicho, constituyen, dice él, una mis­ma enseñanza considerada bajo dos distin­tos aspectos. Tras el ejemplo de la Analogía de la religión (v.) de su precursor y maes­tro Joseph Butler, el autor, que participó en el movimiento de Oxford y que más tarde se convirtió ^1 catolicismo, tiende hacia la formulación de una doctrina que, oponiéndose al subjetivismo del idealismo alemán, permite restablecer sobre bases racionales las verdades religiosas enseñadas por la Iglesia, dando así al catolicismo, y al cris­tianismo en general, una universalidad y una autoridad más extensas y más sólidas que las aseguradas únicamente por el sen­timiento individual. D. Zerboni

La influencia del anglicano Newman, aho­ra divulgada a través del periodismo, a pe­sar de no haber sido recogida e interpreta­da por un solo discípulo de importancia, ha servido mucho para conservar la tradi­ción de la lengua inglesa sobria y concisa. (Gosse)

Entre todos los pensadores susceptibles de dar soluciones a los problemas modernos, Newman es uno de los más auténticos, y sin duda alguna uno de los más inagotables. (Fernandez)