Fábulas, Juan Eugenio Hartzembusch

Más erudito y hombre de letras que inspirado artista, Juan Eugenio Hartzembusch (1806-1880) cul­tivó la poesía y el drama con variada for­tuna. En su afán inagotable de creación, Hartzembusch fué ante todo un trabajador de ilimitada constancia, creó un género de fábula nuevo y personal de no excesivo valor artístico, pero de indudable interés en la historia literaria, pues en él puede adivinarse un antecedente de Campoamor, por el sentido prosaico del verso y la in­tención positivista de sus temas. No puede hablarse de verdadera originalidad, pues él mismo nos dice en el prólogo: «no doy a la luz una obra compuesta de pensamien­tos míos; doy en ella pensamientos de otros en nueva forma: cogí tela y pongo el cosido», pero precisamente en ese cosido es­triba la novedad, y en que los viejos temas buscan en Hartzembusch, sin conseguirlo siempre, una intención más directa y una mayor amenidad.

Pueden leerse estas fábulas en el volumen segundo de las Obras de D. Juan E. Hartzembusch, publicado en Madrid en 1888 en la «Colección de Escrito­res Castellanos», y de ellas merecen citarse, entre otras muchas, «El león y la liebre», «El milano y el pelícano», «El águila y el caracol», que sirve de lema a un drama de Echegaray, «El árabe hambriento», sobre el conocido tema de las perlas en el de­sierto que fueron confundidas con un posi­ble alimento, «La viuda del Malabar», gra­cioso y brevísimo diálogo entre el Sacerdo­te y la Viuda.

Sacerdote: «Quémate con tu esposo y vas al cielo» / Viuda: «Si al cielo voy, me quemaré sin duelo». / S.: «Cena­rás con el alma del difunto». / V.: «¿Nue­vamente con él allí me junto?» / S.: «Y para siempre ya». / V.: «Si tal me espera, / No meto yo mis carnes en hoguera». / S.: «¿No tienes pundonor?» / V.: «Tengo memoria: / Con un marido malo, ni a la glo­ria».

Y así podría seguirse espigando en esta larga colección de fábulas y cuentos versificados, que se dividen en tres libros, comprendiendo el primero las escritas has­ta 1848, el segundo las publicadas en 1861, y el tercero las aparecidas después de esta última fecha.

A. Pacheco