Es conocido bajo este nombre un grupo de antiguas composiciones poéticas anglosajonas, escritas probablemente antes del año 600, pero refundidas en épocas posteriores y llegadas a nosotros en un códice del siglo XI, llamado Exeter Book o Codex Exoniensis, conservado en la biblioteca capitular de Exeter. El núcleo principal del grupo está constituido por siete elegías de tono preponderantemente pagano, que una unidad de inspiración y la repetición de motivos dominantes como la soledad, el dolor, la contemplación del paso de los años y de la pérdida de la juventud, el abandono de las tierras fértiles y de fortalezas y palacios en otros tiempos llenos de vida, permite enlazar, más o menos directamente, con los cantos fúnebres que acompañaban la cremación o el entierro de los guerreros muertos.
Aunque no sea posible fijar con exactitud la cronología, parece ser que la más antigua es El viajero (v.), en la que un menestral [«scop»] narra sus peregrinaciones y enumera a los príncipes de quienes recibió dones. La lamentación de Deor (v.) es en cambio el único poema anglosajón dividido en estrofas. Entre las elegías anglosajonas más hermosas, se cuentan: Las Ruinas [The Ruin], un lamento sobre las ruinas de una antigua ciudad, quizás Bath, que, espléndida en tiempos de los romanos, fue destruida por los invasores sajones: un poeta visita los restos y se aflige evocando la alegre vida de otros tiempos, «las numerosas salas llenas de la alegría de los hombres, hasta el día en que el destino lo transformó todo»; El mensaje del marido [The Husband’s Message], compuesto de una introducción de once versos, que describe, a la manera de un enigma anglosajón, la corteza del leño sobre el cual el mensaje está inscrito en caracteres rúnicos; es el mismo leño el que habla, explica su origen en el bosque, luego su viaje en una nave y finalmente refiere el mensaje del enamorado que ruega a la mujer que se reúna con él en su país de destierro, donde ha hecho fortuna, apenas haya escuchado «al triste cuclillo cantar en los bosques».
Bastante más complejo es El lamento de la mujer [The Wife’s Complaint], en el que una mujer calumniada, obligada a vivir lejos de su amado, en una caverna del bosque, expresa todo su dolor y piensa en el amigo que, también consumido por el dolor, estará además obligado a fingir alegría; y le imagina sentado en la escollera azotada por la tempestad, sumido en el recuerdo de la felicidad perdida. Mientras El errante (v.) nos revela los sentimientos de un joven caballero de su época, El navegante (v.), quizá la más original de las elegías, es un diálogo entre un viejo marinero, que evoca los sufrimientos de la vida del mar, y un joven que se siente a pesar de ello invenciblemente atraído a navegar «sobre las olas». Características comunes de las elegías anglosajonas son un intenso sentimiento de la naturaleza, vista a través del estado de ánimo del poeta, iluminada por su alegría u obscurecida por su tristeza, el amor al mar, símbolo de la aventura y de la vida, y el sentido del ineludible destino que domina al hombre y del que es inútil tratar de huir, elementos que constituyen el núcleo esencial del espíritu poético inglés y que, aun desarrollándose y transformándose según los tiempos, se repiten insistentemente en todas las épocas de la literatura subsiguiente.
A. Prospero Marchesini

