[Le train de 8 h. 47 m.]. Narración en tres partes de Georges Courteline (Georges Moineaux, 1860- 1929), publicada en el año 1888. La Guillaumette, sargento de caballería, tiene que llevar a cabo una misión especial que le confía el capitán Hurluret, tipo de arisco bonachón, que de este modo trata de librar al sargento de un castigo que le impuso el brigada Flick.
Parte, por tanto, con un compañero, en el tren de las 8,47; los dos no se acuerdan de que en cierto punto tienen que apearse, y se ven obligados a bajar en una pequeña ciudad. La Guillaumette está decidido a encontrar a toda costa «des filies de joie», y he aquí a los dos buscando afanosamente, en la noche oscura, en un pueblo desconocido, bajo una lluvia torrencial. Pero cuando, por fin, dan con la meta soñada, La Guillaumette se da cuenta de qué apenas les queda el tiempo necesario para tomar el tren. No obstante la ira del propietario del local que los había acogido a pesar de lo insólito de la hora, los dos salen; el amanecer anuncia un magnífico día de sol. Echan a andar hacia la estación, pero allí advierten que han perdido los billetes, de manera que dos gendarmes deben acompañarlos a su punto de partida, donde los acoge la sonrisa de triunfo del brigada Flick.
Con desenfadada libertad, y un sentido cómico propio de la mejor tradición francesa, el autor reproduce la vida de cuartel, con sus tipos más característicos: los soldados despreocupados, la irreductible malicia del brigada, la ruda bondad de Hurluret. Las páginas que describen la búsqueda nocturna de los dos hombres bajo la lluvia, las de su llegada al prostíbulo, seguidas por la descripción de la pureza del amanecer, a la salida del burdel, figuran entre las mejores de la obra, cuya armonía resulta perturbada tan sólo por el capítulo final, donde el autor explota hasta el exceso su feliz idea cómica.
F. Ámpola

