[The People of the Abyss]. Descripción de los bajos fondos londinenses del escritor norteamericano Jack London (1876-1916), publicada en 1903.
En el verano del año anterior Jack London, para conocer más detenidamente la vida de las clases más pobres de la ciudad de Londres, fue a vivir durante algunas semanas al East End londinense y, vestido de obrero, haciéndose pasar por un marinero sin trabajo, pudo acercarse sin despertar sospechas a lo más bajo del pueblo, a los más desgraciados, que él describe sumaria aunque exactamente dentro del sórdido ambiente en que viven y mueren. El primer individuo al que se acerca es un marinero borrachín, que le espeta una diatriba contra las mujeres. Conoce a muchos otros tipos mientras hace cola para conseguir la admisión por una noche en unos asilos nocturnos de mendicidad («workhouse») de Whitechapel y Poplar.
La descripción del primero, donde por fin lo acogen, es digna de ciertas páginas de Dickens. Después de experimentar la hospitalidad de la workhouse», transcurre una noche «llevando la bandera», es decir, vagabundeando por las calles de Londres, ya que la ley inglesa prohíbe a los sin techo dormir al aire libre durante la noche, por lo cual los desgraciados sin hogar que no consiguen encontrar alojamiento en una «workhouse», tienen que pasearse por la noche y dormir durante el día. Después de la noche transcurrida por la calle, a la mañana siguiente, domingo, va al cuartel de la «Salvation Army» en Southwork, donde hasta las nueve distribuyen el desayuno; le admiten, le someten a una larga espera, le hacen asistir a un servicio religioso y por fin, después de las once y media, obtiene una modesta colación consistente en dos rebanadas de pan, una del llamado «dulce», es decir, pan con pasas, un casi invisible trozo de queso y una taza de té muy claro. Hubiera debido asistir a otro servicio religioso, pero puede escabullirse con el pretexto de que tiene que ir a procurarse trabajo.
La visita al albergue de los pobres y al tribunal de la policía del Támesis, donde asiste a un proceso por un suicidio fracasado, que le sugiere unas sarcásticas y acertadas observaciones sobre las leyes inglesas que castigan la tentativa de suicidio, las describe también con un fuerte realismo. Su última aventura es la cosecha del lúpulo en los campos de Kent. El libro, concebido y escrito en siete semanas con fines de propaganda socialista, revela muy claramente la actitud de los americanos ante los ingleses. Describiendo sus peregrinaciones de una «workhouse» a otra en compañía de un grupo de desgraciados, escribe: «En el andén sucio y resbaladizo, salpicado de salivazos, recogían cáscaras de naranja, de manzanas, gajos de uvas y se los comían; aplastaban con los dientes los huesos de las ciruelas para sacarles la almendra; recogían migajas de pan no mayores que un garbanzo, y restos de manzana tan negros y repugnantes que ya no se parecían a nada.
Se llevaban todas estas cosas a la boca, las mascaban y tragaban. Este hecho increíble ocurría entre las seis y siete de la tarde del 2 de agosto del año de gracia 1902, en el corazón del más grande, rico y poderoso imperio del mundo». Está claro que para Jack London la verdadera fuerza de los pueblos de lengua inglesa ya no está en la «pequeña y anémica isla», sino en el Nuevo Mundo,- más allá de los océanos, pues «la Esposa del Mar ha agotado su misión».
B. Cellini

