El otro Tartufo o La Madre Culpable, Pierre-Augustin Carón de Beaumarchais

[L’autre Tartufe ou la mère coupable]. Drama en cinco actos de Pierre-Augustin Carón de Beaumarchais (1732-1799), estre­nada en 1792, último de la trilogía dedi­cada a Fígaro (v. El barbero de Sevilla y Las bodas de Fígaro).

Los alegres persona­jes de las dos primeras comedias están aho­ra en pleno declive: la vida ha transcurrido para ellos y llevan sus heridas todavía no cicatrizadas. El paso fugaz del hermoso paje Querubín (v. Las bodas de Fígaro) por la vida de Rosina (v.), condesa de Alma viva, ha tenido consecuencias, y el conde Almaviva sabe que el niño nacido hace veinte años, durante su ausencia, no es hijo suyo. Le confirma en sus sospechas Bégearss, un irlandés que se ha introducido en su casa haciendo gala de un fingido rigor moral, el mismo que llevó a Rosina la última carta de Querubín herido de muerte en el campo de batalla, poco des­pués del nacimiento del niño. Almaviva (v.) decide desheredar a León, el joven que lleva su nombre, casando a Bégearss con su hija adoptiva Flor estina, en realidad su hija natural, amada por León, y dándoles todos sus bienes. Mientras Bégearss intriga para llevar a feliz término sus planes, Fí­garo (v.) y su mujer, Susana, velan por sus señores, consiguen desenmascarar al indig­no hipócrita y, mientras Almaviva y Ro­sina se perdonan sus recíprocas culpas, am­bos jóvenes encuentran en su unión la fe­licidad. En esta comedia, Fígaro ya no jue­ga: sus astutas intrigas adquieren aquí su verdadera justificación moral; su lucha es la de la honradez contra la perfidia. Pero la verdadera protagonista es Rosina, que, traviesa y maliciosa en la primera comedia, delicadamente sentimental en la segunda, vive ahora austera y apasionadamente su drama y las consecuencias de su culpa. De­bido a ella esta obra, que de otro modo sería sólo una feliz comedia de intriga, se convierte en un drama real y humano.

U. Dèttore

*             La madre culpable de Beaumarchais fue refundida al italiano en un drama lacri­moso del mismo nombre, por Giovanni de Gamerra (1743-1803).