Comedia en tres actos del gran dramaturgo Lope de Vega (1562-1635), citada en la primera lista de El Peregrino… (1604) e impresa en la Parte XII de sus comedias (1619). Se trata de una «admirable dramatización — como dice Menéndez Pelayo — de los romances de Baldovinos y del marqués de Mantua», «historia ésta», según dice Cervantes en el capítulo V de la primera parte del Quijote, «sabida de los niños, no ignorada de los mozos, celebrada y aun creída de los viejos, y con todo esto no más verdadera que los milagros de Mahoma». El origen de estos temas debemos buscarlos en los cantares de gesta franceses Chevalerie Ogier y Chanson des Saisnes.
El primero de estos cantares narra la historia de un héroe, Oger de Danemarche o «li Dañéis» (v. Ogier el danés), que no tiene ninguna relación con Dinamarca, y sí en cambio quizá con Ardennois, las Ardenas, o con el adjetivo «danés» equivalente a «fuerte», «luchador», y que antes de ser objeto de un cantar de gesta aparece como personaje secundario en la Chanson de Roland, Pelerinage de Charlemagne, Fierebras, Gui de Bourgogne, etcétera. Del primitivo cantar sobre este personaje se nos ha conservado una refundición Chevalerie Ogier (escrita entre 1200 y 1220), cuya primera parte fue a su vez refundida en Enfances Ogier. En el primer poema se nos narra la historia de Ogier, rebelado contra Carlomagno porque el hijo de éste, Charlot, ha matado en una disputa durante una partida de ajedrez al hijo de Ogier, Baudouinet. Ogier jura matar a Charlot, y huye a Italia. Allí es perseguido por las huestes de Carlos y se ve obligado a trabajar en los más duros menesteres. Por fin Ogier es apresado por el arzobispo Turpín, quien lo lleva a París y le salva de la muerte. La entrada de los sarracenos obliga a Ogier, a quien Carlos creía muerto, a aparecer de nuevo. Con su presencia salva al emperador.
Entonces quiere cumplir su venganza, matar a Charlot, pero un ángel le detiene en su intento y le dice que dándole una bofetada queda cumplido su juramento. Sobre las circunstancias históricas que dieron lugar a esta leyenda han discutido mucho los investigadores y críticos. La leyenda tuvo gran difusión en España. En Cataluña dio origen al héroe Otger Cataló, personaje a quien se hace intervenir en la conquista de este país. Dentro del romancero castellano encontramos una versión muy curiosa de esta leyenda: tenemos tres romances sobre el marqués de Mantua, Baldo vinos y Carloto, que suman en total más de mil versos octosílabos, que quizá remontan al primitivo cantar de gesta francés. En ellos Ogier, llamado Danés Urgel, es hermano del rey de Dacia y marqués de Mantua (quizás una corrupción de «Danemarche» o «de les Marches»); Baldovinos es sobrino paterno de Danés, hijo del rey de Dacia, y está casado con la infanta Sevilla, hija del rey de Sansueña, que se convirtió al cristianismo por amor a su esposo. Pero Carloto está enamorado de Sevilla y mata a Baldovinos a traición para poderse casar con Sevilla, en una floresta a cien millas de Mantua y a veinte del ducado de Milán.
Así en el primer romance español, que empieza De Mantua salió el marqués / Danés Urgel el leal, explica como Danés oye en la espesura a un caballero que se está lamentando y se encomienda a la Virgen. Oye que invoca a su esposa: «¿Dónde estás, señora mía, / que no te pena mi mal? / De mis pequeñas heridas / compasión solías tomar, / ¡agora de las mortales / no tienes ningún pesar!» Le oye como se despide de Montesinos, de Reinaldos, de Roldán, de Oliveros, de Durandarte, y como Car- loto le ha herido a traición. Luego siente que le invoca a él mismo, se le acerca y se da a conocer. Urgel Danés jura, ante un crucifijo, matar a Car loto. En el segundo romance, De Mantua salen apriesa, / sin tardanza ni vagar, el conde Dirlos y el duque don Sansón piden justicia a Carlo- magno en nombre de Danés Urgel. Carlomagno hace encarcelar a Carloto. Entretanto, Danés Urgel planta su ejército ante París con el ataúd de Baldovinos. En el tercer romance, En el nombre de Jesús, / que todo el mundo ha formado, Carloto es condenado a ser decapitado. Roldán quiere impedir la ejecución, pero es desterrado durante un año por Carlomagno. De la Chanson des Saisnes, en que se narra la guerra entre Carlomagno y Guiteclin de Sessoigne, rey de los sajones (que son considerados como sarracenos) y los amores de Baudoin, hermano de Roldán, con Sebile, esposa de Guiteclin, cuyas entrevistas se efectúan atravesando Baudoin el campo enemigo, aparece en España una versión contenida en cuatro romances.
En la versión española, Sajonia se transforma en Sansueña, el nombre de Sebile pasa a Sevilla, y ésta no es esposa del rey, sino hija. Los cuatro romances son: Suspiro de Baldovinos, Ñuño Vero, Baldovinos sorprendido en la caza y Belardos y Baldovinos, en que se narran las aventuras de las entrevistas de Baldovinos con Sevilla. En algunas versiones del tercer romance, Baldovinos aparece con el nombre de Conde Olinos. La comedia de Lope está basada sobre estas fuentes, que supo interpretar intuyendo su contenido dramático como en tantas otras obras de este tipo. Lope logra combinar maravillosamente las situaciones dramáticas, ya inventándolas, ya disponiéndolas con gran acierto teatral, sobre la tenue línea argumental de los romances. El primer acto, «bizarrísimamente escrito por cierto» — dice Menéndez Pela- yo —, se abre con las bodas de Baldovinos con la infanta Sevilla, festejada con la «encamisada» de los Doce Pares. Carloto se enamora instantáneamente de ella. Rodulfo, su consejero, intenta disuadirle, pero en cambio el traidor Ganelón asiente a sus deseos y le sugiere la idea de matar a Baldovinos a traición en una cacería. Antes de que Carloto lleve a cabo su infamia, es ya desdeñado por Sevilla y es objeto de recelo por parte de Baldovinos. En este primer acto, el marqués de Mantua sólo hace una breve aparición. En el segundo acto, al despedirse Baldovinos de Sevilla, le entran a ésta malos presagios, situación ésta de gran efecto dramático a la que fue dado Lope de Vega (v. El Caballero de Olmedo y Los Comendadores de Córdoba).
En contraste con la tragedia que se avecina, Lope nos presenta una escena: la cacería del marqués de Mantua a orillas del Po. Desde allí oye el marqués unos lamentos: son los de Baldovinos, que va glosando al final de cada estrofa el romance ¿Dónde estás, señora mía, / que no te pena mi mal?: despidiéndose de su esposa, de los héroes amigos, etc. El marqués encuentra a Baldovinos herido y éste le dice quién ha sido. Llegan entonces el escudero y el ermitaño que aquél fue a buscar. Al final de este acto hay el juramento del marqués: «Mas yo hago juramento / de no comer a la mesa / pan sobre manteles blancos, / dormir en cama desnudo, / ni entrar jamás en poblado / …hasta vengar, Baldovinos, / la muerte que lloro tanto». En el tercer acto aparece la embajada del marqués de Mantua ante Carlomagno. Lope en esta última parte de la obra insiste en la situación dramática de la negra tienda de Reinaldos de Montalbán — que se ha aliado al marqués —, con el ataúd de Baldovinos y el llanto de la esposa Sevilla.
* La comedia de Lope fue parodiada por don Jerónimo de Cáncer y Velasco en la obra burlesca La muerte de Baldovinos (1651), obra irregular, llena de chistes graciosos, pero también de disparates, que motivaron su condenación por el Santo Oficio. A. Comas

