El Guarany, Antonio Scalvini

De la novela de Alengar, Antonio Scalvini sacó el libreto para la ópera-baile en cuatro actos El Guarany, del músico brasi­leño Carlo Gomes (1836-1896), que fue re­presentada en la Scala de Milán en 1870, con el debut de Tamagno. El libreto es re­buscado y de grandes efectos; su más no­table curiosidad escénica es la ceremonia con la que los aimoré, que han capturado a Pery, se preparan para comérselo. Fina­liza patéticamente mientras don Antonio prende a la pólvora y vuela con todos los enemigos. Lejos, en la colina, el guaraní indica el cielo a Cecilia arrodillada. El éxito del Guarany fue enorme; Gomes tuvo de pronto una popularidad tan ruidosa que apenas se puede comparar con la de Rossini medio siglo atrás o con la de Giuseppe Ver- di en el período explosivo del «Risorgimento». Al éxito de la ópera contribuyeron la voz heroica de Tamagno, el argumento romántico y su alta teatralidad. Más tarde se pudo comprobar que Gomes había triun­fado gracias a una excelente asimilación del dinamismo verdiano: viva y espontánea la obertura (que tiene notables puntos de contacto con la entonces muy popular de Zampa, v. Herold), amplios aires tratados con el enérgico acompañamiento del estilo del Trovatore (v.), otros motivos patéticos en el papel de Cecilia, aunque todos senci­llos, y de seguro efecto; coros más bien ru­dos, como los quería el público, de ritmo martillante y con abundancia de palabras sonoras.

E. M. Dufflocq