El Declive, Ivan Goncharov

[Obryv]. Esta novela de Ivan Goncharov (Ivan Aleksandrovic Goncarov, 1812-1891), publicada en 1869, es, junto con Oblomov (v.), la obra más co­nocida de este escritor ruso de quien Ángelo De Gubernatis dejó escrito en su Dizionario degli scripttori contemporanei: «Parece indiferente y no partícipe de la desordenada actividad de la humanidad en medio de la cual vive, pero ni el menor de­talle se escapa a su imparcial y profunda observación». Un realismo carente de ten­dencias abstractas es de hecho lo que distingue a Goncharov de la mayoría de los grandes novelistas rusos del XIX y le hace un clásico de esta literatura.

Oblomov es un cuadro de la apatía y la hipocresía de las costumbres de Rusia a principios del siglo XIX y también una sobreentendida protesta latente en los corazones y en los cerebros. En el Declive esta protesta se transforma en realidad: dos de los princi­pales personajes protestan actuando, Marcos Volochov y Vera; el primero, ex estudian­te vigilado por la policía, hace propagan­da subversiva en las ciudades provincia­nas a orillas del Volga, teatro de la acción; la segunda, muchacha orgullosa e idealista, deja aparte por un momento todos los pre­juicios de su casta y atraída por Marcos, en quien ve la posibilidad de una actividad verdaderamente útil a la sociedad, está casi dispuesta a abandonar por él su casa y su ambiente.

Pero el verdadero protagonista del libro es Rajskij, un directo descendien­te de Oblomov (v.), menos perezoso que él, pero absolutamente incapaz de acción. Artista, sobre todo en las intenciones, via­ja con una maleta llena de retratos inaca­bados y de novelas abocetadas; enamorado de Vera, se exalta mucho y habla aún más, pero en la intimidad no está ni siquiera se­guro de amarla de verdad.

En el fondo se mueve la inolvidable figura de la abuela de Rajskij, autoritaria y colérica pero con mucho sentido común. A pesar de lo cual no acierta a salvar a Vera del paso en falso que la muchacha acaba dando con Marcos. Sólo entonces interviene y lo pone todo en su sitio: Vera se casará con Tusin, un hombre equilibrado, tan alejado de las posiciones superadas como de las innova­ciones violentas y verdaderamente hombre. Rajskij, con sus sueños y con sus inquie­tudes, marcha a Italia, donde, sin embargo, sentirá siempre la nostalgia de Vera y de su abuela, detrás de la cual está otra tirá­nica abuela: Rusia. Grande es el arte de Goncharov en describir personajes y am­bientes, con minucioso cuidado de los de­talles, en un lenguaje sencillo y verdade­ramente clásico. Durante años y años sus personajes se agitaban en su mente y cuan­do adquirían vida sobre el papel eran ya un producto perfecto. El gran crítico Bielinski dijo de él: «Lo que para otros sería argumento de diez relatos, entra en una sola novela de Goncharov». [Trad. española de Alexis Marcoff (Barcelona, 1942)].

G. Kraisky