[Discours admirables de la nature des eaux et fontaines]. Tratado francés en torno a las ciencias naturales, publicado en 1580. Inspirándose en su arte de alfarero y de químico, el autor trata con mucha competencia de las aguas y fuentes, tanto naturales como artificiales y, como originariamente indicaba el mismo larguísimo título de la obra, de los metales, de las sales y de las salinas, de las piedras, de las tierras, del fuego y de los esmaltes, y al mismo tiempo de la marga para utilidad de los agricultores.
La importancia de estos tratados (llevados por preguntas y respuestas entre dos personajes ficticios, Teórica y Práctica), está en la pasión de estudiar la gran fuerza de la naturaleza y las leyes divinas que en ella residen. El ardiente hugonote, muerto en la Bastilla, muestra aquí la superación de áridas enunciaciones científicas para penetrar con fe de neófito en la ilustración de los bienes del mundo. Todo es milagroso para el hombre de buena voluntad: descubrir una ley (es famosa la de sus porcelanas, las «figuritas rústicas») es un medio para conocer bien el universo y propagar la verdad que anida en todo.
Anunciando los progresos de las ciencias y admirando las leyes del cosmos, Palissy se muestra sencillo filósofo de la naturaleza, en un sistema que armoniza los esfuerzos de la civilización con las fuerzas primigenias del suelo y, en cuanto se refiere estrechamente a la agricultura, devolviendo a la tierra con sustancias y sales lo que se quita con frutos y mieses. Hermosísima es la carta de dedicatoria a Anthoine de Ponts, capitán y consejero real, por su fe en la naturaleza y el ansia de dar a conocer las leyes que la disponen para hacer bien a los hombres y dirigir alabanzas a Dios. Este escrito ha sido a menudo considerado como tratado meramente técnico de agricultura y de economía, cuando la parte más original corresponde a la admiración verdaderamente renacentista por la naturaleza, entusiasmo que funde las diversas ciencias en una lírica comprensión de la armonía del mundo. Las páginas de Palissy son representativas por su actitud clásica que renueva a fondo una materia fríamente examinada en los varios lapidarios medievales.
C. Cordié

