De los Quince Problemas, San Alberto Magno

[De Quindecim Problematibus]. Respuesta polémica a la petición de un juicio acerca de quince proposiciones de filosofía averroísta que agitaban la Universidad de París en la se­gunda mitad del siglo XIII, compuesta por San Alberto Magno (Albert von Bollstaedt, 1206-1280) probablemente en 1270.

El 10 de diciembre de 1270, el obispo de París, Etien­ne Tempier, condenaba trece proposiciones averroístas, que tenían dividida con gran agitación a la Universidad de París. Pocos meses antes, quizás en la Pascua de 1270, un monje, Egidio de Lessine, dominico, ha­bía enviado a San Alberto una lista de quince proposiciones enseñadas en la Fa­cultad de Artes en París, para que, después de tantas discusiones, él se pronunciase auto­rizadamente. De ellas las trece primeras, que fueron después condenadas, afirmaban que Dios no conoce nada fuera de sí; que el mundo es eterno y que no hubo un pri­mer hombre; que existe sólo una única inte­ligencia para todos los hombres y que el alma individual es mortal; que todo lo que ocurre en el mundo está necesariamente sometido a la influencia de los cuerpos celes­tes. Estas eran las doctrinas fundamentales del Averroísmo.

Las dos últimas, en cam­bio, incorporaban dos tesis de filosofía sos­tenidas por el discípulo predilecto de San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, combatidas por los maestros agustinos de París. La primera afirmaba que el «cuerpo de Cristo en el sepulcro no es ni fue siem­pre numéricamente el mismo que fue sus­pendido de la cruz» (el problema filosófico de la unidad de las formas sustanciales, que Santo Tomás de Aquino era acusado de ha­ber tomado del maestro del averroísmo Siger de Brabante); la otra se refería a la simplicidad de composición de las sustancias espirituales, en las cuales Santo Tomás se negaba a ver la existencia de una materia propiamente dicha, opinando que el ángel y el alma son sustancias simples.

Estas dos últimas proposiciones no fueron condenadas. San Alberto, al recibir la lista que le envió fray Egidio, se apresuró a expresar su jui­cio de condena contra las trece primeras, «indignas de filósofos», mientras que salió del paso con cierta desenvoltura en cuanto a las dos últimas. Su escrito tiene un valor principalmente histórico porque aporta una contribución notable a la reconstrucción de la historia del conflicto medieval, en el cual Aristóteles, Averroes, Siger de Brabante, Santo Tomás de Aquino, San Alberto Mag­no y todas las personalidades del mundo escolástico del siglo XIII se hallaron implicadas; y en el cual sus contemporáneos vie­ron tan poco claro, Dante entre ellos, quien puso en boca de Santo Tomás de Aquino el elogio del averroísta Siger. El De quindecim problematibus, descubierto por Pierre Mandonnet en la Biblioteca Real de Mu­nich, ha sido publicado por él en Apéndice a su Siger de Brabant et l’Averroisme latin du XIII siécle (Friburgo, 1899).

G. Pioli