Con este título suele designarse la obra del historiador arábigoespañol Ahmad ibn Muhammad al-Razi (muerto después de 936). La Crónica, tal como aparece en los textos castellanos medievales publicados por Pascual de Gayangos, en el tomo VIII de las «Memorias» de la Real Academia de la Historia (Madrid, 1852), tendría tres partes: una descripción de la Península; una historia de España desde la llegada del legendario Espán, hijo de Jafet, hasta el rey Don Rodrigo; y una historia de la dominación musulmana de al-Andalus, desde la conquista hasta el califa al-Hakam II (que reinó de 961-976); pero ya entonces se abrigaban fundadas dudas acerca de la autenticidad de la 2.a y 3.a parte.
En cuanto a la 1.a, es decir, la Descripción de España, el texto castellano contenía una serie, bastante numerosa, de pasajes oscuros e ininteligibles. Recientemente se publicó una adaptación de la traducción portuguesa, también medieval, hecha directamente del original árabe por orden del rey Diniz (1279-1325), traducción de la que procedían las versiones castellanas utilizadas por Gayangos. A base de ello, E. Lévi-Provençal ha intentado reconstruir el original árabe — valiéndose, además, de los textos insertos en otras obras árabes, geográficas e históricas, cuya publicación se anuncia como próxima—, y, entretanto, nos ha dado una traducción francesa de esa reconstrucción en la revista «Al-Andalus» (Madrid), XVIII (1953), páginas 51-108. La Descripción de España consta de cuatro apartados, de desigual longitud.
El primero contiene unas consideraciones generales que versan sobre la situación geográfica de la Península, su forma y su división en dos partes: una occidental y otra oriental. El segundo es una recopilación de las excelencias de España, de sus riquezas (animales, vegetales y minerales), así como de algunas características de sus habitantes. El tercero, el más extenso y detallado, es una minuciosa descripción de los distritos de la Península, descripción que empieza por Córdoba y sigue una dirección oriental y septentrional hasta Tarragona; de ahí, se dirige hacia el oeste y algo hacia el sur hasta Portugal, de donde vuelve otra vez hacia Córdoba acabando con el distrito de Écija; al-Razi no se limita a indicar las características geográficas (situación de las ciudades, producción, importancia, vías de comunicación y, en especial, fortificaciones) sino que también aporta algunos, aunque pocos, datos propiamente históricos. Finalmente, el cuarto apartado está dedicado a los montes (señalando tres cordilleras) y a los ríos, que enumera y describe de sur a norte. En conjunto, la obra de Ahmad al-Razi es verídica y bastante exacta; redactada en estilo conciso, fue fuente en la que bebieron muchísimos autores árabes.
D. Romano

