[Considérations sur Vétat actuel de l’lrlande]. Escrito político publicado en francés por Camillo Benso di Cavour (1810-1861) en la «Bibliothéque universelle» de Ginebra, el año 1844. Durante las discusiones de la Cámara de los Comunes, el irlandés O’Connell, apoyado por el grupo católico, había propugnado algunos problemas fundamentales para las relaciones entre Inglaterra e Irlanda; al proponer una autonomía y una amplia independencia administrativa, cuando no una independencia estatal, pretendía la abolición del Acta de Unión que hizo votar Pitt en 1800, en medio de los acontecimientos que llevaba consigo la lucha con Napoleón. Pero mientras los católicos de casi todo el mundo se hallaban al lado de Irlanda e incluso los liberales ingleses se inclinaban benévolamente hacia Irlanda, la opinión pública inglesa y el propio gobierno veían el daño que traería consigo una resolución de tal tipo y por ello deseaban conservar una estrecha unión, si bien perfeccionando las leyes y los tributos. Cavour, con verdadera genialidad política, trata de comprender la naturaleza de estas exigencias de ambos contendientes y muestra que, si Inglaterra concede una separación a Irlanda, no obtendrá ventajas; pero tampoco las alcanzará Irlanda, bien por sus condiciones económicas, bien por las necesidades administrativas y el estado de su producción.
Todavía encerraría ulteriormente gravedad el problema en la política exterior. En resumen, para alejar el espectro sangriento e inútil de una guerra civil que podría ser también la tumba de sus aspiraciones de libertad, el agitador O’Connell debe limitarse a pedir nuevas garantías, con un alivio tributario, limitación de los latifundios y otras concesiones beneficiosas para Irlanda, sin atacar el valor de la unión de 1800. Evitando nuevas insurrecciones, interesa propugnar reformas radicales, territoriales y comerciales, de forma que Irlanda pueda situarse en el camino del progreso, limitando las posiciones de los diversos desacuerdos civiles y conciliando en una esfera de acción más extensa los intereses de las dos comunidades diferentes. La existencia secular de tales contrastes mostraron la sencillez de visión de Cavour; en particular, este estudio, ensalzado por los políticos europeos cuando apareció, obtuvo en 1886 una plena confirmación en la tan inútil como generosa y abstracta acción de Gladstone en defensa de Irlanda; pero el liberal inglés, al abordar con diversas modificaciones el problema de O’Connell, no logró sino perjudicar a su partido y terminar con un fracaso su obra de estadista.
C. Cordié

