[Winterballade]. Drama del escritor alemán Gerhard Hauptmann (1862-1946), publicado en 1917. La idea está tomada de un relato fantástico de la escritora sueca Selma Lagerlof titulado El dinero de Ame. Es interesante notar que el autor introdujo una serie de cambios para adaptar mejor el motivo a su temperamento. El pastor Arne y su familia son asaltados por tres picaros que se introducen en la casa para robar. Sólo se salva de la matanza general Elsalil, una huerfanita recogida por el pastor, hermana de leche de Berghild, hija de Arne. Lagerlof, siguiendo su temperamento fantástico, que la llevaba a colorear de leyenda todos sus asuntos, dio vida a un fantasma; el de la asesinada Berghild, que se yergue en tono amenazador para reprochar su crimen, al asesino, un oficial escocés, sobre todo cuando tras una serie de circunstancias aquél se enamora de la propia Elsalil.
Hauptmann no estaba conforme con asignar a una sombra una parte tan importante de la obra; por eso eliminó el fantasma de Berghild, haciendo en su lugar soñar a Elsalil y saca tanto partido de este sueño, que llega con él a confundir al asesino, haciéndole creer que tiene delante al fantasma vengador, en una criatura de carne y hueso. Si bien, escénicamente, el hallazgo es feliz, falta en el drama de Hauptmann la ley moral que daba tanto relieve a la narración de Selma Lagerlof; el escritor alemán se ha preocupado sobre todo de «la bella materia» en el sentido dannunziano. Cierto malestar obligó después a Hauptmann a reconstruir la parte de la obra que había eliminado con la desaparición del fantasma de Berghild: por eso introdujo una nueva figura, la del hijo de Arne, el cual se ocupa de solicitar a la autoridad que indague el paradero de los culpables y no descansa hasta desafiar en un duelo y herir de muerte al asesino de su padre y de su hermana. En general, Hauptmann no se aleja mucho de la letra de la trama original, pero en cuanto al espíritu, mientras que la narración de Lagerlóff es compacta, unida, y tiene una belleza propia, el drama de Hauptmann es extraordinario desde el punto de vista escénico, pero muchos de sus elementos vitales quedan, en él, fatalmente perdidos.
Enc. Noguer.
R. Paoli

