Pedro Maironi

[Piero Maironi]. Es el héroe de dos novelas, Pequeño mundo moderno (v.) y El Santo (v.), de Antonio Fogazzaro (1842-1911). Hijo de Franco Mai­roni (v.) y de Luisa Rigey (v.), ha here­dado de sus padres una sed de pureza que contrasta con su sensibilidad, enferma a fuerza de dominarla.

Se ha casado con una de sus primas, la cual enloqueció poco des­pués del matrimonio, y es amado por una joven bellísima e inteligente señora, Jeanne Dessalle (v.), separada de su marido. El anhelo de pureza de Pedro se alimenta del horror del doble adulterio, pero la tenta­ción es tan fuerte, que hacia el final de la novela Pedro está a punto de sucumbir. Pero precisamente entonces es llamado a la cabecera de su esposa, que, tras recobrar la razón al final de su vida, expira entre sus brazos.

Esta muerte provoca en el héroe un trastorno moral y religioso que le con­vierte, bajo el nombre de Benito y los hábitos de jardinero de un convento, en el Santo de la novela siguiente. Santo, en efecto, le proclama la voz del pueblo; pero sus ansias de reforma le atraen la antipatía de la autoridad eclesiástica. Mien­tras libra su batalla por renovar la Iglesia, no deja de sufrir la tentación sensual de Jeanne, que le busca, le sigue y le acosa, atraída por la luz espiritual que de él ema­na en su nueva vida de apóstol., consumido por sus ejercicios ascéticos, ex­pira en brazos de aquélla, la cual, besando al crucifijo antes que el moribundo, logra darle la ilusión de que se ha convertido a la fe gracias a sus méritos. Voluntad hu­mana y amor divino luchan hasta la úl­tima página.

Pedro Maironi refleja, como Conrado Silla (v.) en la primera novela de Fogazzaro, la fisonomía de su autor, vacilante entre la carne y el espíritu. De su figura se halla una reminiscencia en la última novela de Fogazzaro, Leila (v.), al final de la cual asistimos al traslado de los restos mortales de Benito, desde el cemen­terio de Roma al pequeño cementerio de Oria, junto al lago de Lugano, donde re­posan también los despojos de Luisa, Fran­co y Ombretta (v.).

P. Nardi