Nana

[Nana]. Protagonista de la novela de su nombre (v.) de Émile Zola (1840- 1902). Unas veces casi ingenua, casi como una niña; otras veces, cuando se acuerda, dulcemente maternal para con su hijo; y otras despiadada y sin escrúpulos, especial­mente en la segunda fase de su vida, cuando, convertida en cortesana de alto copete, devora indiferente los patrimonios y lleva el luto y la vergüenza a las fa­milias.

Naná se nos aparece siempre como una fuerza incontenible de la Naturaleza, comparable al mar o a la tempestad. Ig­norante del bien y del mal, sigue su ins­tinto, y sólo en algunos momentos, con miedo idólatra, pero no con sentimientos cristianos, parece preocuparse del más allá o de la muerte de los vivientes. Pero su­pera siempre la humana y breve miseria de la vida para asumir un valor de símbolo.

Nacida en un ambiente miserable y cria­da a trompicones, parece que su irresistible atractivo sexual — del cual al principio apenas tiene conciencia, pero que va des­cubriendo y explotando poco a poco — le sirva de instrumento de rencor y de ven­ganza no sólo de su propio pasado, sino tal vez de las generaciones desdichadas que la precedieron; de tal modo aquel fango, aquel desprecio y aquel vituperio que arroja con plebeyo gesto sobre los blasones y sobre los apenados rostros de sus amantes, vencidos y dominados por su poderoso hechizo de hembra, parecen, en algunos momentos particularmente inten­sos, los signos exteriores de una rebelión; como si surgiesen de la sombra, imperio­samente, antiguos sufrimientos y miserias, de los que la cortesana se hiciera inconscientemente intérprete y vengadora.

Pero la propia Naná, víctima de la viruela, se hunde también en la sombra y sus bellas facciones, que tantas locuras habían «sus­citado, no tardan en descomponerse. Con­cluida su triste .misión, la vengadora se convierte a su vez en víctima; después de tanto estrépito, Naná es aniquilada por fuerzas más poderosas que ella.

G. Falco