[Marius the Epicurean]. Protagonista de la novela de este nombre (v.), de Walter Horatio Pater (1839- 1894). Joven patricio romano de la época de los Antoninos, cuya vida al lado de su madre es de un «refinamiento urbano y femenino»,^ presenta muchas más afinidades psicológicas con los ingleses de fines del siglo XIX que con los romanos del II, y singularmente se emparenta con el alma del exquisito e impresionable joven magistralmente descrita por Pater en El niño en la casa (v.).
Educado en un ambiente en el que la religión pagana se ha reducido a un rito emblemático y a una ética vaga, Mario es de los que admiran, saludan e invocan la fe sin dejar jamás de sentir, siquiera sea imprecisamente, que ésta no irá a su encuentro y que tampoco tienen ellos pleno derecho de dirigirse hacia aquélla. En su nostalgia de espiritualidad y de religión, y sobre el fondo de un mundo opalescente, Mario pasa a través de todas las experiencias más nobles y sutiles que podían presentarse a un romano de la época de Marco Aurelio, hasta llegar a la suprema, en contacto con la comunidad cristiana de la casa de Cecilia, enteramente invadida por un ambiente de pureza y de tranquila esperanza. Y así, tras el transparente velo de las reacciones de un alma delicada y receptiva, asistimos a una verdadera y completa reseña de las corrientes estéticas, filosóficas y religiosas del decadente mundo pagano.
El personaje, aun cuando pasivo y marginal, matiza con su postura espiritual todo el ambiente de la novela, del mismo modo que la figura de Des Esseintes (v.), en la obra casi contemporánea de Joris-Karl Huysmans, Al revés (v.) (1884, en tanto Mario el Epicúreo es de 1885), confería un colorido decadente a una serie de experiencias de los sentidos y del espíritu; en ambas novelas, la fe cristiana aparece sugerida como único camino posible de salida. Alma llena de voluntad y de abnegación, de dulzura, de matices y de penetración, Mario, más que un carácter, es una actitud, el exponente de un determinado clima cultural: su humanitarismo y su sensibilidad denuncian el influjo de Ernest Renan (1823-1892).
M. Praz

