Kottwitz

Personaje del drama El prín­cipe de Homburg (v.) de Heinrich von Kleist (1777-1811). Al lado de otras figuras del drama, entre las cuales deben contarse las principales del Elector y del propio Príncipe (v.), la figura de Kottwitz se destaca con marcados trazos, superándolas a todas por su coherencia lógica y su fuer­za espiritual.

Kottwitz defiende al príncipe de Homburg, el cual, durante la última guerra, ha faltado a la disciplina, pero, precisamente gracias a esa desobediencia, ha logrado la más brillante victoria sobre el enemigo. El problema que Kottwitz plantea a su conciencia de ciudadano y de soldado es sencillo: la rígida observancia de la dis­ciplina militar, ¿vale más o menos, du­rante una guerra, que una victoria deci­siva? Y he aquí su respuesta al Elector: «Si por esta victoria no pedida castigaras ahora al Príncipe, y suponiendo que yo a mi vez, mañana, sin que me llamaran, encontrara casualmente la victoria con mis escuadrones, así, entre bosques y peñas, vive Dios que sería un bellaco si no re­pitiera sin escrúpulos la gesta del Príncipe.

Y si tú, con el código en la mano, me di­jeras: ‘Kottwitz, te has jugado la cabe­za’, yo contestaría: ‘Ya lo sabía, señor: aquí la tienes, tómala’. Porque cuando me ligué con juramento a tu corona, con el alma y el cuerpo, no excluí la cabeza; de manera que nada te daría que no fuera ya tuyo». Con este último drama, Kleist in­tentaba demostrar que sólo respetando una férrea disciplina se podía rechazar al in­vasor del suelo patrio; Kottwitz quiere de­cir que sin mandar callar la voz del co­razón y sin suprimir la lógica del comba­tiente, se puede, a cambio de la entrega de uno mismo, salvar la disciplina del soldado y el deber del ciudadano.

R. Bottacchiari