Héroe principal del drama bucólico neogriego de este nombre (v.). Como el Dafnis (v.) de Teócrito, Guíparis es un sencillo pastor. Sus días transcurren en medio del maravilloso paisaje de las altiplanicies cretenses descritas en esta obra con vivos colores.
Inesperadamente, el amor viene a turbar la tranquila vida del pastor, regulada por el ritmo alternante de las estaciones y de la vida del ganado, al prendarse aquél de la bellísima Panoria, que, cual nueva Artemisa cazadora, recorre las selvas y no quiere conocer el yugo amoroso. Parecida a su suerte es la del pastor Alexis, enamorado también vanamente de la hermosa Antusa. El drama del amor no correspondido queda fácilmente resuelto gracias a la intervención de un «deus ex machina» (v.). Afrodita misma, invocada por su sacerdote, ablanda el duro corazón de las bellas insensibles y las induce a amar.
Guíparis es el héroe típico del drama pastoril: hijo de la naturaleza, vese vencido por la pasión, que se presenta en él como una indomable locura; sólo interminables lamentos sabe oponer a la negativa de Panoria. Su postura frente a la despiadada dureza de la mujer amada es la propia de un adolescente herido por la pasión, que sufre el amor cual una enfermedad, y no la de una persona que actúa con voluntad propia y sabe orientar sus sentimientos. Aun a trueque de incurrir en anacronismo, diríamos que se ve atacado por la dolencia del joven Werther (v.). También él llega, en realidad, hasta el punto de renegar de la vida.
Alexis aparece asimismo representado como un héroe romántico del siglo XIX, pero, no obstante, el fondo lozano y sugestivo del drama bucólico tiene en él mayor importancia.
I. M. Panajatopoulos

