Sir Francis Drake Redivivo, Philip Nichols

[Sir Francis Drake Revived]. Las dos principales expediciones emprendidas por sir Francis Drake contra las colonias españolas de Amé­rica han sido relatadas por testigos ocu­lares en dos crónicas inglesas. La primera, titulada Sir Francis Drake redivivo [Sir Francis Drake Revived], fue escrita por un tal Philip Nichols, pastor protestante, y re­visada por el propio Francis Drake, que, en su dedicatoria a la reina Isabel, la presenta como primer fruto de su pluma. Se publicó a instancias de su sobrino, del mismo nom­bre, en 1626. En ella se hace un relato de la expedición, compuesta por los navíos «Pascha», de 70 toneladas, capitaneado por sir Francis Drake, y «Swan», de 25 toneladas, bajo el mando de su hermano John, que partió de Plymouth el día de Pentecostés, 24 de mayo de 1572. El objetivo del viaje era tomar represalias contra los españoles por los agravios que Drake pretendía ha­ber recibido de ellos, especialmente del vi­rrey de México, don Martín Henríquez, por el año 1565-66 en Río de la Hache, donde había llegado en compañía de John Lowell, como, en 1567-68, en San Juan de Ulloa, golfo de México, adonde arribó con John Hawkins; agravios de los que hasta en­tonces no había recibido satisfacción, a pesar de la intervención de la reina Isabel. Con objeto de reunir valiosas informa­ciones para su expedición, Drake ya había hecho un viaje a las Indias occidentales en 1570-71.

Después de una breve estancia en las Indias occidentales y de una estan­cia algo más prolongada en una bahía de tierra firme, que Drake bautizó con el nombre de Port Pheasant, a causa de la gran cantidad de faisanes que allí encon­traron, los expedicionarios se dirigieron, en 1572, hacia la ciudad Nombre de Dios, granero de las Indias occidentales, en la que lograron penetrar al amparo de las sombras de la noche. Pero Drake fue he­rido y, a consecuencia de ello, hubo que retirarse, justamente en el momento en que se iban a apoderar de un tesoro a punto de ser embarcado para España consistente en más de 360 toneladas de plata y otro tanto de oro. O sea, que el primer golpe había fracasado, sin conseguirse otra cosa que provocar la alarma de los españoles. Drake, después de haberse refugiado du­rante algún tiempo en el golfo de Darién, intentó, ayudado por los indios de las tribus cimarrones, sorprender a una caravana cargada de oro que se dirigía de la ciudad de Panamá a Venta de Cruces. También esta empresa fracasó. Una tercera tentativa llevada a cabo con ayuda de un capitán francés, contra otra caravana en Nombre de Dios, fue más fructífera y per­mitió a los corsarios apoderarse de un car­gamento de oro y plata. Después de re­partir el botín con el francés y recompen­sar a los indios, Drake volvió a Inglaterra con dos fragatas españolas capturadas, en­trando en Plymouth en la tarde del 9 de agosto de 1573.

El incidente más importante de este viaje fue quizá la visión del Pa­cífico, que Drake pudo contemplar desde una altura, durante su travesía del istmo de Panamá. Subido en la copa de un ár­bol, vio a un lado el golfo de México y, al otro, el Pacífico. Descubierto el Pacífico en 1513 por Vasco Núñez de Balboa, Drake surcó sus aguas en 1578, después de atra­vesar el estrecho de Magallanes. Este viaje, en el curso del cual llevó a cabo una ver­dadera vuelta al mundo, fue contado por Francis Fletcher, capellán de la expedición, en su libro La circunnavegación del mundo por Sir Francis Drake [The World encompassed by Sir Francis Drake], publicado en 1628. Finalmente, Thomas Maynard dio cuenta de la última expedición, durante la cual Drake encontraría la muerte en Porto Bello, el 28 de enero de 1596, en su corta crónica titulada El viaje de Sir Francis Drake, 1595 [Sir Francis Drake his Voy age, 1595], conservada en el British Museum (Additional MS. 5209) y publicada por la Hakluyt Society, en 1849.

B. Ceva