Relación sobre Córcega, James Boswell

[An Account of Corsica]. Con esta obra, dedicada a Pasquale Paoli y publicada en 1768, el inglés James Boswell (1740-1795) se pro­pone, a propósito de Córcega y de su lucha por la independencia, que duraba desde ha­cía cuarenta y seis años, erigir «un pequeño monumento a la libertad»; se alaba de ser el primero que tuvo la curiosidad de visitar la isla y dar de ella una descripción verí­dica, evitando la erudición excesiva, pero sin rehuir las oportunas citas clásicas.

Des­pués de haber descrito cuidadosamente a Córcega desde el punto de vista geográfico, físico, geológico, zoológico y botánico, traza brevemente su historia desde los primeros habitantes fenicios. Un período de particu­lar gloria y fortuna empezó para la isla con la elección como general de Pasquale Paoli, que consiguió organizar las fuerzas dispersas, arrojar al enemigo del interior del país, reorganizar la administración civil, retinar las costumbres y promover la agri­cultura y el comercio. Boswell se detiene luego a describir el estado actual de Cór­cega, en cuanto a su gobierno, que es una democracia en el mejor sentido de la pa­labra; la religión, católica romana, prac­ticada con una devoción que algunas veces raya en la superstición; la organización militar, intrépida milicia en la que partici­pan todos los ciudadanos; el comercio, sobre todo de vinos, aceite, lino y cuero, que ape­nas se está iniciando; el estado de las ciencias, siempre bajo, pese a que una uni­versidad fue fundada en la ciudad de Corte en 1764; el idioma, que es el italiano mez­clado con un resto de dialectos bárbaros; el genio de los habitantes, que tienen un gusto bastante vivo por las artes y triunfan en la música y la poesía; su carácter ardiente y apasionado, y sus costumbres bastante si­milares a las de los antiguos germanos, tal como los describía Tácito.

A su relación, Boswell hace seguir el pintoresco relato de su viaje por Córcega, sus impresiones, sus encuentros con los ciudadanos más notables y sobre todo sus relaciones con Pasquale Paoli; estaba convencido de haber visitado un rincón de Italia todavía no malogrado por la civilización, habitado por una raza semejante a la «prisca gens mortalium». En esta primera obra juvenil, Boswell revela ya las dotes de aguda observación y el amor profundamente inteligente y fiel por las mejores cualidades humanas que harán de su magistral biografía La vida de Samuel Johnson (V.) una obra clásica y siempre admirada.

A. P. Marchesini