Nerone, Arrigo Boito

Más importante que todos es sin duda el Nerone de Arrigo Boito (1842-1918). La primera concepción de esta ópera remonta a 1862; en 1901 el autor publica el poema dramático en cinco actos, el último de los cuales no fue puesto en música.

La compo­sición de la música fue larguísima y sufrió muchas refundiciones y cambios. Cuando en 1918 murió Boito, la ópera estaba todavía sobre su mesa de trabajo. Hasta 1924 no fue representado el Nerone en la Scala de Milán. Nerón y Simón Mago se encuen­tran de noche en la Via Appia para enterrar las cenizas de Agripina. El empe­rador llega aterrorizado por la aparición de una Erinnia con el cuello rodeado de serpientes que ha visto surgir en el campo. Es Asteria, encantadora de serpientes ena­morada de Nerón, de la que se sirve Simón Mago para dominar el ánimo del empe­rador.

Mientras ambos están cumpliendo los ritos, ocultos entre las sombras, llega la cristiana Rubria que se recoge para re­zar; se acerca a ella el cristiano Fanuel; entonces Simón Mago aparece y la mu­jer huye asustada dejando a Fanuel, a quien Simón Mago ofrece todo el poderío de Roma a cambio de su alianza en las artes mágicas. Pero Fanuel se niega. En el se­gundo acto, Nerón, en el templo de Si­món Mago, está en adoración ante la imagen de Asteria reflejada en un espejo, pues la cree una diosa; pero cuando la mu­jer le besa, advierte el engaño y ordena a los pretorianos que arresten a la mujer y al histrión.

En el tercer acto, Asteria, que ha conseguido huir, corre a advertir a los cristianos que Simón Mago ha revelado su refugio a Nerón. Pero Fanuel no quiere huir y es detenido. En el cuarto acto corre la voz de que Simón Mago piensa incen­diar Roma, con el consentimiento de Nerón, que se complace con la idea de tan gran­dioso espectáculo. Entretanto son lanzados a la arena los cristianos, a cuya cabeza va Fanuel; pero he aquí que aparece una vestal velada y hace valer su derecho a salvar la vida de un condenado.

Señala a Fanuel, pero Simón Mago, arrancándole el velo, la descubre: es Rubria, que es in­mediatamente arrojada entre los cristianos. Estalla entonces el incendio; el circo arde y se hunde, Rubria es arrollada; Asteria y Fanuel la encuentran por fin moribunda en el «spolarium», donde confiesa que fue ver­daderamente vestal y adoró al mismo tiem­po al Dios de los cristianos y a la diosa pagana. Mientras se hunde la bóveda del «spolarium», Asteria y Fanuel se alejan.

La música de Nerone tiende más que la de Mefistofele (v.) al drama wagneriano, aun­que contenga oberturas de canto de carác­ter típicamente italiano. Pero incluso aquí la fantasía del músico se despliega en sen­tido más bien intelectualista. En los me­jores fragmentos, como el comienzo del primer acto, el segundo y el tercero, la música no va mucho más allá de los va­lores externos y decorativos, mientras son rarísimos los momentos de verdadero em­peño y de auténtica profundización dramá­tica.

«El lenguaje armónico — escribe Ferdinando Bailo — es siempre pobre, y el ins­trumental, aun evitando las viejas fórmu­las, se limita siempre a la función de acom­pañamiento, sin alcanzar la autonomía ex­presiva de la orquesta de Berlioz ni de Wagner; hay en cambio en esta música una sensibilidad arquitectónica original, que se extiende a todo el cuadro dramático, y el valor emotivo reside entonces en la eco­nomía constructiva del acto, en la progre­sión de ritmos y movimientos, más que en la línea melódica, a menudo corta de aliento».

A. Mantelli