Poema heroico de Francisco de Borja y Aragón, príncipe de Esquilache, cuyo título completo es Nápoles recuperada pon el rey don Alonso (Zaragoza, 1651).
Correcto en la rima, profundo y claro en los pensamientos, suelto en la versificación, es Esquilache uno de los pocos poetas de su tiempo que se sustrajeron a las influencias culteranas y casi a las conceptistas, aunque a veces incurre en evidente prosaísmo. Nápoles recuperada es un poema épico, con un «juicio preliminar» del P. Francisco de Mazedo, de la Compañía de Jesús; fue reimpreso en Amberes, en la imprenta plantiniana de Baltasar Moreto, en 1658.
Se divide este poema en doce libros, «que es la medida más propia del Poema Heroico». «La fábula se compone de acción imitada, es una, como pide Aristóteles; el héroe es Príncipe, en quien concurren las dos partes, de entendimiento y brazo, juntándose en él la ciencia y el valor». El rey Alfonso V y su valerosa expedición y reconquista de Nápoles son el argumento clave, al cual concurren todos los secundarios para enriquecerlo. En octavas, y precedido de un prólogo poblado de sentencias latinas, el primero de los doce libros es un firme canto a la majestad y al valor de un buen rey español.
Comienza: «Aquel glorioso Capitán Hispano, / que a fuerza de sus armas peregrinas, / bebió con menosprecio del Tirano / las aguas del Sebeto cristalinas: / Triunfos, que honraran al blasón romano, / y sus banderas célebres latinas; / empresas, que al valor y al tiempo exceden, / cantar pretendo, si cantar se pueden». Y sigue: «Cantar al Quinto Alfonso en tanto quiero / el celo santo, el ánimo robusto: / y si soberbio, y grave al pueblo fiero / acrecentó el Romano el más Augusto, / cuando el valor entonces lisonjero / amó el agravio del poder injusto / yo haré crecer, si tu favor me inflama, / años al tiempo, y siglos a la fama».
C. Conde

