Obra del estadista y escritor británico Winston Leonard Spencer Churchill (n. 1874), que en el año 1953, y ante la sorpresa de muchos, fue distinguido con el premio Nobel de literatura.
El autor, una de las figuras más destacadas, tal vez el principal protagonista de la Segunda Guerra Mundial como jefe del Gobierno inglés, recopila en esta obra sus recuerdos sobre los años de la lucha (1939-1945) y ofrece abundante información para el conocimiento pormenorizado de los mismos. La obra, que en el original no tiene el título general de «Memorias», consta de doce tomos y se divide en seis partes, denominadas, respectivamente: «Cómo se fraguó la tormenta», «Su hora mejor», «La gran alianza», «El gozne del destino», «El gran anillo» y «Triunfo y tragedia». A través de sus páginas van desfilando, en sucesión cronológica, desde los precedentes de la contienda, con la descomposición progresiva del sistema de Versalles y la transformación de la alemania hitleriana, hasta el triunfo de los aliados con la rendición incondicional de alemania y del Japón en 1945 y los presupuestos de la llamada «guerra fría» entre las potencias occidentales y la Unión Soviética.
Se relatan con toda minuciosidad las operaciones bélicas en los distintos escenarios de la contienda, desde la fase inicial de los grandes triunfos alemanes a la reacción aliada y a las derrotas de las potencias del Pacto Tripartito. Son de gran interés las páginas dedicadas al despliegue de una de las mayores ilusiones churchillianas: la afirmación de la solidaridad entre Inglaterra y los Estados Unidos de América del Norte, plenamente lograda a raíz de los primeros contactos del autor con el presidente Roosevelt. También merecen destacarse los capítulos destinados a la exposición de las conferencias internacionales de «alto nivel», en las que intervinieron los protagonistas más destacados de aquellos años. En conjunto, se trata de una obra de gran interés para el conocimiento de un período decisivo de la historia del mundo, relatada por un estadista de primera categoría que es, a la vez, un buen escritor, pese al subjetivismo lógico tratándose del protagonista de los hechos expuestos.
J. Regla

