[Denkwürdigkeiten]. Memorias politicodiplomáticas del príncipe Bernhard von Bülow (1849-1929), publicadas en 4 volúmenes, en 1930.
El príncipe Bülow había dispuesto que sus Memorias o Hechos memorables fuesen publicadas sólo después de su muerte, y ello porque, habiendo tratado en ellas de hechos y cosas recientes, y de personas con las cuales había estado en relación y que en parte vivían todavía, quería que el juicio sobre sus Memorias correspondiese a los venideros, por encima de toda consideración personal. El primer volumen de la obra comprende desde el nombramiento de Bülow para ministro de Negocios Extranjeros hasta la crisis marroquí (1897-1903); el segundo, desde la crisis marroquí hasta el final de su cancillería (1903-1909); el tercero, de la vigilia de la guerra del 1914 al derrumbamiento de la alemania imperial (1909-1920); el cuarto, evoca su juventud y los principios de su carrera diplomática (1849-1897). Los dos primeros volúmenes, los más interesantes, comienzan en aquel 21 de junio de 1897, en que el autor, hallándose de embajador en Roma, fue invitado por telégrafo a ir a ver al Kaiser en su residencia «Hohenzollern»; entonces es nombrado secretario de Estado en Negocios Extranjeros y al cabo de dos años y medio será canciller del Imperio.
Bülow estuvo así por espacio de doce años al frente del gobierno de una gran potencia, en un período cargado de acontecimientos para la historia de Europa. La política interior no menos que la exterior está llena de incógnitas: el ejército y la escuadra, el centro católico, la política colonial y los socialistas. En el extranjero, la guerra hispanoamericana, las crisis balcánicas, Fashoda, el fracasado proyecto de alianza angloalemana, la guerra de los boers, la política colonial, la guerra ruso-japonesa, el conflicto de Marruecos, los altibajos de la Triple Alianza— todos ellos movimientos políticos para hacer temblar al más recio. Pero más que todo y más que todos, lo que le hace temblar es Guillermo II. Al Kaiser, a sus gestas y a sus palabras, van dedicadas muchas páginas. Bülow, escritor agradable y elegante, como también agradable y elegante orador, nos ofrece a veces cuadros brillantes de la vida de la Corte y agudos perfiles de los personajes que rodean a Guillermo II.
Pero demasiado a menudo se entrega al chisme; en cuanto al Kaiser, además, su lenguaje nos deja perplejos. Es innegable que Guillermo II cometió muchos errores por ligereza y por presunción, errores que acabaron por costar caros a su país. Pero también es innegable que Bülow, ministro y canciller, demasiado a menudo no supo o no quiso prevenirlos ni corregirlos, antes bien, de algunos pasos en falso, fue él precisamente el inspirador. Mientras estuvo en el poder, Bülow fue el más cortesano de los cancilleres; en sus Memorias se torna el más meticuloso de los acusadores. Aquí la decepción del ministro despedido prevalece sobre la reserva del hombre político, y también sobre la coherencia de su relato; más de una vez contradice lo que había afirmado en su libro La política alemana, publicado en 1916. Le han sido censuradas no pocas inexactitudes; algunos políticos, hombres de ciencia y diplomáticos llegaron hasta el punto de publicar un Anti-Bülow [Front gegen Bülow], declarando haber sido inducidos a aquella publicación «por el grave daño moral que sus Memorias han causado a la reputación alemana con su historia sedienta de venganza y llena de rencor».
Las Memorias de Bülow quedan, pues, como espejo fiel de una época de historia alemana, que fue más brillante que grande; del reinado de un soberano que fue a menudo más elocuente que fuerte; del gobierno de un canciller que fue a menudo más hombre de mundo y de Corte que hombre de Estado; de todas maneras, por la cantidad de retratos y la abundancia de anécdotas, figura entre las más interesantes obras del género. [Trad, española, extractada, de Felipe Villaverde (Madrid, 1931)].
G. Mira

