Novela histórica rusa de Michail Nikolaevič Zagoskin (1789- 1852) publicada en 1829. Su gran éxito fue debido sobre todo a su elevado tono patriótico y a la poetización viva y pintoresca del pueblo ruso con que el escritor supo presentar las vicisitudes de sus héroes: Jurij, el heroico defensor de la patria y la bella Anastasia. Su historia de amor, y especialmente la conquista de la bella por parte de Inrij está ligada con los acontecimientos de su época. Éstos se hallan indicados por el subtítulo Los rusos en 1612, año fatídico en la lucha entre rusos y polacos en el primer cuarto del siglo XVII, cuando los enemigos exteriores de Rusia habían ocupado casi toda la «tierra rusa», y en el interior se encarnizaba también la lucha entre los partidos políticos.
El mérito de Zagoskin consistió en haber sabido dar relieve, en la descripción de semejante situación, a figuras históricas o pseudohistóricas de verdaderos «hijos de la patria» y también haber pintado, aunque según los conceptos del romanticismo a lo Walter Scott, las condiciones sociales de su tiempo, cosa casi totalmente nueva en la literatura novelesca de entonces. La derivación de Walter Scott es evidente, y no era, por lo demás, evitable; lo importante fue que aquella imitación no perjudicó la aspiración del escritor de dar a sus compatriotas una obra de valor patriótico con sentido de arte, cosa que pareció conseguida, puesto que un juez tan severo como Puskin pudo dar de ella un juicio favorable. Jurij Miloslavskij fue inmediatamente traducida al alemán (1830), poco más tarde al francés (1831) y al inglés (1833).
E. Lo Gatto

