Obra del poeta hebraico español Todros ben Yĕhudá Abū-l-‘Āfia (1247-m. hacia 1306). Muy notable interés ofrece el díwan del poeta Todros ben Yĕhudá Abū-l-‘Āfia, descubierto hace unos años en una comunidad judaica del lejano Oriente y editado primorosamente por el especialista prof. D. Yellin (Jerusalén, 1932-36). Todros ben Yĕhudá Abū-l-‘Āfia nació en Toledo en el año 1247, y siendo aún joven entró al servicio de la corte de Alfonso X, en la cual tanto colaboraron los judíos en asuntos literarios, científicos y administrativos. Nuestro autor muy pronto se embebió de toda la vena poética que se respiraba en aquel ambiente refinado de la corte de Alfonso X, y seguramente que no sólo conoció las producciones de los grandes poetas hebraico españoles sino que también conocería las poesías de la escuela trovadoresca que entonces imperaba en el mundo cristiano occidental y que tantas raíces había echado entre los poetas españoles.
Pues bien, nuestro Todros Abū-l-‘Āfia, intercambia poemas con los poetas hebraicos más destacados de su tiempo, prodiga panegíricos y elegías a los grandes personajes judaicos que tenían vara alta en la corte; es más, celebra en poesías estróficas, de muy probable influencia trovadoresca, al rey Alfonso X el Sabio a cuyo servicio estaba. De modo que hemos de ver en el diwán de Todros Abū-l-‘Āfia, Jardín de los proverbios y enigmas un espécimen muy característico de la poesía hebraico española en la segunda mitad del siglo XIII, cuando esta poesía, si bien era fiel aún a las grandes voces de los altos poetas hebraico españoles de los siglos XI y XII, también sabía abrirse tempranamente a las nuevas corrientes poéticas, a los nuevos efluvios de la poesía occidental trovadoresca.
El diwán de Todros tiene también un subido valor histórico, ya que, a veces, equivale a un comentario poético sobre los sucesos de aquel tiempo, nos informa sobre el ambiente social de la época y nos certifica de las costumbres asaz relajadas de algunos funcionarios judíos que prosperaban en la cancillería de la corte castellana, en tratos ilícitamente amorosos con moras y cristianas. Todo lo cual vino a promover una reacción que se cebó en algunos judíos, entre ellos el propio autor, que se vio libre de la cárcel merced a su promesa de rehabilitación ética en sus costumbres.
J. M.a Millas Vallicrosa

