[l’ltalia avanti il dominio dei Romani]. Obra historicoarqueológica de Giuseppe Micali (1769-1844), impresa en Florencia en 1810. Abraza todo el período comprendido entre los orígenes de los pueblos itálicos hasta la época de Augusto y está dividida en dos partes y cuatro tomos.
El primer tomo comprende los orígenes, las constituciones y los usos de los primeros habitantes de Italia, y trata de las fabulosas vicisitudes de la historia de aquel período, desde las revoluciones de los sí culos hasta las confederaciones de los ligures; desde el dominio de los etruscos al de los pueblos latinos (rútulos, equos, ernicios, sammitas, etc.) hasta la venida de los griegos a Italia. En el segundo tomo Micali habla más precisamente de las condiciones agrícolas, sociales y económicas de aquellos pueblos antiguos y del estado primitivo de la religión y de las leyes, completando su investigación con un notable ensayo sobre el arte de la guerra y el desarrollo de la navegación y de las artes figurativas en aquel lejano período. Con la segunda parte se inicia en el tomo tercero la historia de los sucesos que determinaron la fundación de Roma, y se explican los principales acontecimientos relativos a los pueblos latinos en sus relaciones con la civilización romana.
La obra se cierra con la historia de la conquista de Liguria a la que siguió una sucesiva ampliación de los dominios romanos hasta los Alpes, gracias a la rendición absoluta de los pueblos itálicos pacificados e incorporados a la ciudadanía en Roma bajo Augusto. La importancia de esta obra estriba sobre todo en la demostración científica y objetiva de la autonomía de las más antiguas poblaciones de la península. En cuanto a las inciertas noticias que Micali nos da acerca del mundo primitivo, se puede decir en su favor que el autor ha reunido con orden y método todo cuanto se sabía entonces acerca de esta materia. Como consecuencia de su tesis, son notables algunos de sus juicios sobre la civilización de los países itálicos en un principio, e independientemente del influjo bárbaro, su reacción frente a las ficciones fabulosas y poéticas difundidas acerca de las gentes del septentrión y la idea, afirmada por primera vez con justo criterio de seriedad histórica, de que Italia fue el país más apto, en épocas lejanísimas, para acoger las poblaciones primitivas por la riqueza de su suelo y la salubridad de su clima. Es digna de alabanza entre otras cosas, la objetividad de Micali, al exaltar los méritos y el valor de los pueblos que estuvieron en relaciones de amistad o de rivalidad con Roma, sin rebajar la importancia de ellos como lo habían hecho hasta entonces casi todos los historiadores con el preciso objeto de hacer resaltar solamente la gloria de la urbe antigua.
Aunque ofrezca lagunas desde algunos puntos de vista, y en conjunto esté superada por el progreso de los estudios históricos y arqueológicos de estos últimos tiempos, especialmente en cuanto se refiere a la investigación acerca de los pueblos etruscos, la obra de Micali queda siempre como documento de primer orden que da testimonio de un noble esfuerzo para remontarse con criterio serio y científico a las primeras fuentes de la Antigüedad.
C. Angeleri

