[Historiae]. Son dos libros que Cayo Veleio Patérculo (19 a. de C.? – 31 d. de C.?) escribió sobre los hechos históricos que se extienden desde la destrucción de Cartago hasta el consulado de Vinicio, en el año 30 d. de C. Dedica la obra al mismo Vinicio, y aspira a ser una historia militar, encuadrada en una visión universal del mundo y de la cultura romana. La tradición familiar había llevado al historiador a elegir la vida de las armas; la carrera militar le permitió conocer el Oriente y la Germania; los estudios literarios y la ambición política le impulsaron a componer esta obra en la cual afloran muchos — tal vez demasiados — elementos heterogéneos. En el conjunto equilibrado de la obra aparecen sobre todo desarrollados los acontecimientos recientes. El reino de Tiberio en particular adquiere una decisiva importancia a la vista del historiador, también porque en muchas de aquellas empresas había tomado parte él mismo. No escasean las digresiones; son notables las concernientes a la historia literaria, en las cuales, si bien sigue una orientación rígidamente académica, demuestra Veleio su predilección y, hasta un cierto punto, su programa literario, al cual perjudica la experiencia retórica que poseía el autor, sufrida pasivamente por el hombre de armas en el curso de sus relaciones con los hombres de letras.
F. Della Corte
Esa continua inclinación a la sentencia, es decir, a resumir y a definir el hecho sucedido como un hecho que tendrá lugar; esa arquitectura aguzada de frases y de conceptos que penetran de golpe en nuestro espíritu, si bien no siempre están destinados a retenerse; esa excitación continua del narrador que de cuando en cuando se transforma en declamador, insoportable en una obra extensa, dan en cambio animación a este compendio que es como un ensayo histórico en dos libros, como una larga conferencia sobre la historia de Roma. Y es una novedad, porque la historia no es considerada solamente como narración de acontecimientos políticos y guerreros, sino como exposición de toda la vida pública, comprendida la intelectual. (C. Marchesi)

