[Osnabrückische Geschichte]. Obra histórica en tres partes del alemán Justus Möser (1720-1794). La primera parte fue publicada por el autor en 1768, con un importante prólogo, en el que expuso el criterio seguido en la redacción del volumen; la segunda parte data de 1780, y la tercera apareció después de la muerte del autor, a cargo de Stüve, dedicada al noble Herbart Sigismund Ludwig von Bar, gobernador, en nombre de la Real Casa de Gran Bretaña y de Hannover, de la ciudad de Osnabrück, y conocedor insigne de la historia y de las instituciones de la misma.
El pequeño estado de Osnabrück era electivo, regido por un obispo, no elegido por el cabildo de la catedral, sino designado por éste entre los príncipes alemanes, alternativamente de confesión católica o protestante. Con el señor colaboraban los caballeros, en su mayoría protestantes, que ejercían el poder ejecutivo. Möser, que había tomado parte activa en la política de su ciudad y también había residido en Londres, poseía la cultura y las dotes necesarias para escribir esta obra de carácter politicohistórico. La imperfecta coherencia de la exposición es debida al hecho de que la guerra de los Siete Años interrumpió e hizo difícil la recopilación de documentos. En la introducción a la primera parte es particularmente importante el capítulo sobre las instituciones de los antiguos sajones, redactado sobre documentos hallados en Londres. A éste siguen algunos capítulos sobre el estado de Alemania en tiempos de los romanos y de los francos, y el último capítulo trata de las instituciones de Carlomagno. Aquí termina el período áureo de la historia sajona y alemana, durante el cual el propietario y el campesino no estaban sujetos a ningún tributo y eran regidos por jefes prudentes.
La segunda parte, en cuyo prefacio Möser insiste en que la historia ha de ser esencialmente política, reemprende en particular la historia del estado de Osnabrück, considerándola desde tres puntos de vista: el obispo, el Colegio y el servicio de las armas, en el período de los sajones y de los Hohenstaufen, durante el cual se forma y se realiza un ideal de nación organizada, dirigida por instituciones particulares: el campesino está obligado ahora a prestar el servicio de las armas, ya a su señor, ya al emperador. La tercera parte, precedida de un prólogo de Stüwe, continúa hasta 1366 sobre notas del mismo Möser. La narración procede con mucha sencillez y poca precisión terminológica, pero está cuidadosamente anotada y documentada. Una cuarta parte publica la recopilación de documentos. Esta obra, según Nadler, no es tan importante desde el punto de vista histórico como por el hecho de haber sido la primera en «concebir al pueblo germánico en su naturaleza campesina». La Historia de Osnabrück, como dice Nicolai, había sido redactada «para uso doméstico», tenía miras modestas, pero en el amplio espíritu del autor dio frutos muy superiores, «abriendo horizontes nuevos a la historiografía alemana». Goethe no dejó de elogiarla. Lo mismo que en las Fantasías patrióticas (v.), contribuye al interés de la obra, más que el tema, la personalidad del autor.
G. F. Ajroldi

