[Storia di Milano ]. Con esta obra, publicada en 1503 y que gozó hasta comienzos del siglo XVIII de una fama superior a la de su valor intrínseco, Bernardino Corio (1459-1513?) cierra la serie de cronistas y empieza propiamente la de historiadores de Milán. El paso de la crónica a la historia se pone de relieve por un elemento que podríamos considerar externo, esto es, el hecho de sustituir el latín por la lengua vulgar; en ello, suponiendo que no obedeciera a un deseo expreso de Ludovico el Moro, que le había concedido el cargo de historiador público, manifestaba, para un lombardo del siglo XV, un cierto atrevimiento y el deliberado propósito de ser, a un tiempo, original y accesible a un más vasto círculo de lectores. Este carácter de atrevida tentativa hace perdonar a Corio lo basto de su prosa. Desde hace dos siglos, sin embargo, desde las primeras críticas de Giulini hasta las recientes acusaciones de plagio, el valor de esta narración, que comienza con los orígenes de Milán y termina con la fuga de Ludovico el Moro a Innsbruck (1499), ha decaído bastante. Aunque gran parte de la narración está hecha sobre documentos originales, la pobreza de sentido histórico del autor hace que sean también pobres los resultados.
G. Franceschini

