Una de las obras fundamentales del polígrafo chileno José Toribio Medina (1852-1930), aparecida en tres volúmenes en 1878, y que le consagró inmediatamente entre los investigadores del pasado americano. En numerosos viajes por América y Europa reunió Medina un material documental de gran envergadura, que justifica el calificativo de ser el Menéndez Pelayo de la América Hispánica. Sin seguir las huellas de sus antecesores, Medina rastreó la obra espiritual de España en América y consagró sus trabajos a la historia del período de los descubrimientos (biografías de Núñez de Balboa, Juan Díaz de Solís, Magallanes y algunos viajeros menores), a la de la introducción de la imprenta en la América española y en las Filipinas, y a la reseña de cuanto salió impreso en América y Europa sobre las posesiones del Nuevo Mundo.
Sus obras sobre la imprenta en México (8 volúmenes), en Lima (cuatro volúmenes), y en el Río de la Plata y en las otras colonias americanas, así como sus Biblioteca Hispano Americana y Biblioteca Hispano Chilena constituyen repertorios de información histórica y bibliográfica de fundamental importancia para destacar la penetración del pensamiento en el Nuevo Mundo, y que justifican las palabras de Rafael Altamira, que calificó al escritor chileno como el mayor bibliógrafo de la cristiandad. Medina consagró igualmente un importante trabajo a la antropología, Los aborígenes de Chile (1882), y a la actividad del Tribunal de la Inquisición en América, para lo cual utilizó la documentación que se conserva en el Archivo de Simancas. Largos años dedicó a sus investigaciones documentales en el Archivo General de Indias de Sevilla, trabajo que empleó luego en sus publicaciones para la historia colonial de América y de Chile.
R. Donoso

