El Cuadro de París, Jules Valles

[Le Tableau de Paris], Bajo este título se recopilaron en 1932 los más bellos artículos que Jules Valles (1832-1885) escribió y publicó de 1882 a 1883, tratando de dar un cuadro pinto­resco de la metrópoli en sus aspectos me­nos conocidos y comunes. Son páginas en las que el vigoroso y concienzudo escritor de El Niño (v.), el encendido polemista y el crudo memorialista del Bachiller y del Rebelde, se nos presenta sobre todo bajo el aspecto de un admirable y original estilista. Una vez más, sus gustos revolu­cionarios se revelan en la elección de los temas: su París es esencialmente el París del pueblo, cuya vida retrata en una serie de pinturas llenas de color y de áspero dibujo.

Valles, cuyo arte ha hecho recordar el Romanticismo revolucionario de Los Mi­serables (v.), el truculento realismo de Zola y hasta la manera de los Goncourt, en rea­lidad resulta mucho más simple: es un apasionado testigo, un observador emotivo, do­tado de una capacidad extraordinaria de evocación poética; pero conserva siempre su característica personal: reducir con la máxima naturalidad una descripción a un juicio, una nota de color a un epigrama. Esto explica por qué en este Cuadro de Pa­rís ciertos melancólicos paisajes ciudadanos están tan cargados de sugestión poética que hacen pensar en Baudelaire; en tanto que los cuadros de fieras y de saltimbanquis y la pintura del barrio de los traperos son parientes cercanos del arte de Toulouse- Lautrec. Tal facilidad en el paso del deta­lle pintoresco al epigrama, es lo que cons­tituye precisamente la originalidad del Va­lles escritor y de este libro, absolutamente característico: un arte raro y personalísimo que quizá tan sólo halló un heredero en Jules Renard.

M. Bonfantini