Décadas Asiáticas, Joáo de Barros

[Décades da Asia]. Obra histórica portuguesa de Joáo de Barros (1496-1570), sin duda ninguna, el do­cumento más importante de la historiogra­fía lusitana clásica. Consta de 40 libros, subdivididos en cuatro décadas; las tres pri­meras fueron publicadas entre 1552 y 1563, mientras que la cuarta se publicó póstuma en 1615, con adiciones y notas de Joáo Ba­tista Lavanho. Barros, al que se ha llamado el Livio portugués, merece el honor de esta comparación, no sólo por la forma externa de su obra, sino por sus cualidades estilís­ticas y por las bases nacionalistas en que apoya su exposición. El fin de Barros fue narrar la gesta admirable de los portugueses en la empresa asiática que ha dado valor universal a la historia de Portugal. Nacio­nalista, voluntariamente exagerado, limita con esta posición preconcebida su valor co­mo historiador, pero cuanto más reproches se le hacen desde el punto de vista cientí­fico, tanto mayores resultan sus cualidades como escritor.

A. R. Ferrarin

*         Las Décadas asiáticas de Barros, fueron continuadas por Diego de Couto (1542- 1616) con noventa libros que contienen sus nueve Décadas, la primera de las cuales, aparecida en 1602 mientras estaba todavía inédita la cuarta década de Barros, lleva el mismo número. Las Décadas de Couto, escritas por orden de Felipe II, van desde la^ III hasta la XII. La IV de éstas, conti­núa la tercera de Barros, cuya existencia no se conocía entonces; la V fue alterada; la VI fue devorada por un incendio, del que se salvaron pocos ejemplares; de la VII se perdió el manuscrito durante un viaje, pero fue luego reconstruida; la VIII y la IX le fueron robadas al autor, en 1614, cuando estaba enfermo, por unos agentes extranjeros, y por eso escribió luego un su­mario; la XI se perdió; la XII quedó in­completa en el libro quinto.

Estas Décadas cuentan las peripecias de las Indias portu­guesas, a partir del 1526 hasta el 1575, esto es, cuentan los acontecimientos ocurridos bajo los virreyes Lope Vaz de Sampaio, Nuño da Cunha, don García de Noronha, don Esteváo da Gama, Martín Affonso de Sousa, Joáo de Castro, García de Sá, Jorge Cabral, Affonso de Noronha, Pedro Mascarenhas, Francisco Barreto, Don Constantino, Don Francisco Coutinho y Joáo Mendonga. Diego de Couto es inferior a Barros como estilista, pero le es superior en profundidad e independencia de juicio. Los noventa li­bros de la obra, son fruto de las observa­ciones personales de Couto, que se esfuer­za por dar a los portugueses la alarma in­cipiente de la ruina de su imperio oriental, amenazado por los extranjeros y por las propias discordias y corrupciones portugue­sas. En ellos se encuentra una riqueza ex­traordinaria de hechos y gran agudeza de observaciones que, aun estando muchas ve­ces expuestas con enojoso sarcasmo, siem­pre nacen del herido patriotismo del autor, y no sufren deformación ninguna en lo concerniente a la verdad histórica. La In­quisición, notando la falta de reparos del autor, censuró algunos de los pasajes de la vasta obra y suprimió por entero las déca­das octava y novena.

L. Panarese